Por Almudena Pimentel Serra

 

Hay cierta reticencia en nuestro teatro a escenificar aquellos textos menos conocidos de los autores más venerados. Si bien es cierto que poco a poco se va rompiendo este patrón, de un tiempo a esta parte noto cómo vienen y van La Gaviota, Historia de una escalera, La dama boba, La vida es sueño, Luces de bohemia (por poner algunos ejemplos). Sí, es cierto que son las más conocidas, las que gustan al público, las más cómodas para las compañías, pero yo pienso si nos estaremos perdiendo pequeñas joyas que van cayendo en el olvido y que es nuestro deber preservar con el paso del tiempo.

Para escondida y tapada esta obra de Calderón de la Barca que, con Beatriz Argüello asumiendo la dirección, propone la Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico. Heredera de comedias como La dama duende, el autor es de nuevo aquí el artífice de un enredo con muchos antecedentes internacionales que desembocan en Madrid. Puede que, envuelto en sus recuerdos de soldado, Calderón quisiese meter el genio y humor italiano sin olvidarse de nuestra vecina capital, Lisboa. Quién sabe.

El caso es que, convocado por sus amantes, Don César arrastra a su criado Mosquito hasta Madrid. Con la típica escena de encontronazo en la calle, la pareja halla la manera de encontrar la casa de Celia, que les esconde en un espejo que conduce a una habitación oculta de la casa. Pero en un primer giro de los acontecimientos, ante el recelo de Don Félix (hermano de Celia) que sabe de la presencia del galán, la casa se muda y se vacía, dejando que entren los nuevos inquilinos (Lisarda y Don Juan) que han de contraer matrimonio próximamente. El trampantojo de cristal comienza a surtir efecto, el tumulto y la sombra engaña. El lenguaje y el imprevisto activan la comedia, porque pueden mucho amor, ingenio y mujer.

Creo que pocos textos encajan tan bien con la compañía formada, porque a pesar de que hay unos personajes conductores de la trama, es una versión donde predomina el equilibrio dentro del elenco, donde el lenguaje directo y la combinación de diferentes registros que aporta cada miembro de la compañía hacen que las escenas pasen sin sentir.

Carolina África, encargada de versionar esta vez el texto calderoniano, habla de la responsabilidad que supone aportar una voz contemporánea al texto respetando al mismo tiempo la voz original del autor. Habiendo tenido la oportunidad recientemente de aprender más sobre este gran conflicto que levantan las ediciones de los textos áureos en España, no me cabe la menor duda de que ha sido un proceso arduo, lleno de búsqueda y cotejo entre las distintas fuentes, pero que sin duda ha hecho que se potencie la acción femenina dentro de la trama, así como los diálogos y los guiños cómicos, que suenan frescos al haber sido redirigidos hacia nuestro presente.

Por otro lado, el equipo artístico consigue no solo apoyar, sino resaltar el trabajo de la compañía. Al igual que en la famosa dama duende, la casa aquí es al mismo tiempo la excusa perfecta y el detonante de la acción. Encuentro realmente inteligente dotarle ese valor a la escenografía a través de bloques móviles, pero sin querer hacerla la protagonista (de ahí que su único color sea un beige crudo). El contraste del color y las texturas es aportado gracias a un precioso vestuario que, sin perder los cortes áureos, desprende originalidad en su propuesta. Destaco en concreto el figurín de la criada Beatriz y el diseño de las capas, fundamentales en el desarrollo de la comedia.

Solo queda, pues, disfrutar de este maravilloso trabajo porque es muestra, como sucede en tantas otras obras, del ingenio y la riqueza que contiene nuestro Siglo de Oro. Un trabajo que puede inspirar a actores y actrices, a amantes del teatro, a los reticentes y especialmente a jóvenes espectadores que se asomen, curiosos, a lo que aquí acontece.

 

Por Almudena Pimentel Serra

FICHA ARTÍSTICA Y TÉCNICA

Vista el 28 de marzo de 2026 en el Teatro de la Comedia

 

Producción: Compañía Nacional de Teatro Clásico

Dirección: Beatriz Argüello

Versión: Carolina África

Intérpretes: Sam Arribas, Jordan Blasco, Luis Espacio, Laura Ferrer, Zoe da Fonte, Diego Garisa, Belén Landaluce, Julio Montaña Hidalgo, Gabriel de Mulder, Anna Nácher, Andrea Real y Andrea Santos

Escenografía: Alessio Meloni

Iluminación: Daviz Picazo

Vestuario: Ikerne Giménez

Composición original y diseño de sonido: Yaiza Varona

Movimiento escénico: Andoni Larrabeiti

Asesor de verso: Ernesto Arias

Ayudantía de dirección: David Roldán Oru

Ayudantía de escenografía: Mauro Coll

Ayudantía de iluminación: Marina Cabrero

Ayudantía de vestuario: Lua Quiroga Paúl

Duración: 1h y 45 min aprox.

 

otras entradas recientes:

Conversaciones con mi mente de Joaquín Caerza

Conversaciones con mi mente de Joaquín Caerza

Por Celia Rojo ¿Te has parado alguna vez a charlar con tu propia cabeza? No a mandarla callar. No a distraerte con el móvil. No a repetirte aquello de «no le des tantas vueltas». A conversar de verdad. A sentarte frente a ella y preguntarle qué demonios está pasando...

El misterioso verano de Alba Ryder de Teatros Luchana

El misterioso verano de Alba Ryder de Teatros Luchana

Por Celia Rojo ¿Qué se nos viene a la cabeza cuando pensamos en los años 80? Cassettes rebobinados con un bolígrafo, bicicletas, partidas en los recreativos, walkie-talkies y esos veranos que parecían no tener fin. Para algunos, son recuerdos de una infancia vivida en...

El público, del Teatro Clásico de Sevilla

El público, del Teatro Clásico de Sevilla

Por Sara Barquilla Guerrero El público acude a ver una obra de teatro acompañado de sus decodificadores neuronales, ya sean culturales, lingüísticos, literarios, históricos, dramáticos, etc. Cuantos más recursos tenga el espectador, más fácil le va a ser otorgar un...