Por Natalia Pestaña y Eva Llergo

[…] “todo lo mudará la edad ligera, / por no hacer mudanza en su costumbre

Soneto XXIII de Garcilaso de la Vega

Hasta 12 acepciones distintas tiene el verbo “mudar” en el diccionario; eso permite un amplio arco de interpretación del concepto en el contexto teatral en el que las chicas y chicos de Mundo Quinta nos lo colocan. ¿Mudanzas serán cuando se “Da o toma otro ser o naturaleza, otro estado, forma, lugar”? ¿O cuando se “Deja algo que antes se tenía, y tomar en su lugar otra cosa”? ¿Tal vez cuando se “Deja el modo de vida o el afecto que antes se tenía, trocándolo por otro”? ¿O más bien cuando se “Deja la casa que se habita y pasar a vivir en otra”?

La magia es cuando se construye un lugar en el que todos los planos significativos del verbo “mudar” se interrelacionan a la vez. Nótese, sin embargo, que la mayoría de las acepciones comienzan por el terrible verbo “Dejar”. Y es que de eso va esta vez el conflicto central de la nueva edición (quinta ya) de Mundo Quinta: de dejar cosas atrás. La niñez, las casas, los hánbitos…

¿Pero es que acaso los cambios son absolutos? ¿Cuándo se transita de un estadio a otro se deja todo lo que fuimos en él atrás? ¿Mudamos la piel y todas nuestras células para no ser nunca más lo que fuimos? Nos plantea algo parecido a la paradoja Teseo y cada uno se posicionará, seguro, desde un ángulo distinto, puesto que por algo somos poliédricos. Hay perdonas programadas para cambiar de la noche a la mañana y otras que son fieles a su esencia a pesar del paso de los años. 

Como siempre, ¡son tantas las preguntas sobre las que nos hace transitar los espectáculos de Mundo Quinta! Pero aterricemos de una vez para que nuestros lectores neófitos sepan de qué les estamos hablando. Mundo Quinta es un proyecto de creación escénica para jóvenes de 13 a 18 pilotado por Cross Border Project y auspiciado por el fabuloso Espacio Abierto Quinta de los Molinos. Durante un curso (octubre a junio) los chicos y chicas que se han acercado a ver qué es esto del teatro comparten sus emociones, sus anhelos, sus preocupaciones, tan efervescentes, tan auténticas, con el equipo de Cross Border.  Tras meses de juegos escénicos, talleres con expertos, entrevistas con sus familiares y allegados (no en vano, todos los años las obras que se gestan tienen como base el teatro documental) se gestan una propuesta teatral basada en sus intereses que el público general tiene el privilegio de poder ver en el auditorio de Espacio Abierto en dos periodos: finales de junio y principios de octubre.

Este año, el equipo de El pequeño espectador tuvo el privilegio de ser invitado a una de las sesiones preparatorias. Asistiendo a uno de sus ensayos, pudimos advertir que, como en toda producción, hay nervios, camaradería, sinergias que casi se palpan con las manos risas y mucha, pero que mucha, profesionalidad. Los primeros no le extrañarán a cualquier aficionado al teatro. El último probablemente sí, si recordamos que el elenco es, en su totalidad, jóvenes amateurs de 13 a 18. Tirando de tópicos e ideas preconcebidas estamos seguros de que muchos habrían dicho que “en la edad del pavo” es imposible sacar adelante un proyecto tan ambicioso con éxito. Menos mal que está la realidad para sacarnos de nuestra estrechez mental. Porque si algo advertimos durante ese ensayo que nos dejaron presenciar es lo en serio que se toman las cosas los adolescentes, la pasión con la que exprimen cada acción, cada indicación de su directora Belén de Santiago.

Tenemos que decir, que ya habíamos asistido antes hasta a tres de las cinco propuestas que ha gestado Mundo Quinta. En algunos casos, son intérpretes que llevan con el grupo las cinco ediciones, pero en otros acaban de entrar o llevan apenas un par de años. Y, en todas las ocasiones, la rigurosidad y la entrega, son idénticas. ¿Será por que lo que de “los adolescentes no se interesan por nada” es otro topicazo a combatir? ¿Será porque cuando les ofrecemos como adultos una mirada seria, cercana y confiada (la mirada que les arrojaba el equipo de Cross Border mientras les daban las indicaciones escénicas) ellos responden dando lo mejor de ellos mismos? ¿Acaso no es esto universal (confianza = respuesta), independiente de la edad?  ¿Acaso no es nuestra mirada adulta, pacata y constreñida, cargada de tópicos y de aprensión, la que provoca en la mayoría de los casos la abulia adolescente?

Y volvemos a las preguntas, sí. Y es que si algo ofrece este proyecto de Mundo Quinta es una ruptura absoluta de tópicos. En sus argumentos siempre se produce el encuentro del mundo adulto (padres, profesores) con el mundo joven. A veces teñido de desencuentros y sinsabores (enfocados con mucho humor) pero siempre con una mirada honesta, llena de verdad. El espectador adulto permanece todo el espectáculo en estadio intenso de emoción que le hace advertir, de manera dual y simultánea, su posición actual, con los “combates” y “forcejeos” de la educación de sus hijos, al mismo tiempo que el recuerdo perenne de cuándo era él mismo el que forcejeaba con sus padres. Pero al igual que el lado más fatigoso se nos muestra siempre el más luminoso. El reencuentro con la ilusión y la energía, el cariño visceral por encima de cualquier cosa, el contacto directo con la verdad y la belleza (valores a veces tan perdidos en el mundo adulto) cuando nos topamos con ellos, con los adolescentes. 

Mudanzas transita también esta simultaneidad de tiempos. ¿Qué pensaremos nosotros de nosotros mismos cuando tengamos 40? ¿En qué me habré convertido? ¿Qué esperaba de mí yo futuro cuando tenía 17? ¿Cuándo dejé de ser niña? ¿Debo dejar de serlo alguna vez? Un sencillo recurso de saltos en el tiempo desde el 2018 al 2060 (pero… ¿llegaremos al 2060?) nos hace recorrer todos esos miedos, ilusiones y expectativas de los adolescentes sobre sí mismos y sobre el mundo que les ha tocado habitar. Listas de deseos de “en lo que no me quiero convertir” o parodias que hipotetizan sobre si acabarán siendo lo que ahora son sus padres. En las temáticas recorridas además de la identidad y los sueños se plantea el papel de los adolescentes en el futuro, si este existe…

Con el dinamismo y la energía de las anteriores propuestas de Mundo Quinta, los jóvenes actores cambian de voz, de personaje y de registro. Se representan, en un magnífico ejemplo de empatía, a ellos mismos en el presente y el futuro, a sus compañeros, a los adultos entrevistados.

El vestuario es sencillo como siempre (vaqueros y camisetas blancas salpicados de chapas de colores). Pero esta vez, la escenografía tiene un protagonismo evidente que surge de uno de los trabajos durante el curso: un taller de objetos. Es simple y plurisignificativa, como los buenos símbolos: unas cajas que encierran los objetos que nos conectan con el pasado y con la esencia de cada uno que nunca caduca; unas cajas que se vuelven muebles o paredes, que nos delimitan y nos transforman. 

Como en otras ocasiones el movimiento escénico y la música escogida (en gran medida por los propios integrantes de Mundo Quinta) nos dejan imágenes de gran potencia visual que, a menudo, cortan el aliento.

Mudanzas, en resumen, nos recuerda que los cambios nunca acaban. Y que, como nos recuerdan los Quintis, aunque siempre den un poco de vértigo, hay que afrontarlos con ilusión. 

Por Natalia Pestaña y Eva Llergo

 

DATOS TÉCNICOS:

Vista el 05 de octubre de 2023 en Espacio Abierto Quinta de los Molinos (C/Juan Ignacio Luca de Tena, 20)

Ficha técnica y artística:

Allison Ortiz
Aroa Luis
Daniel Rodríguez
Elena
Harold
Itziar G. Licht
J. Hinjos
Jakov
Juan
Kai
Lucía Ruiz
Manu
Nerea Trenado
Prana Cabeza
Xuan
Ruth Martín

También han formado parte del proceso de creación: Yaiza Galocha, Carla Plazas, Noelia Laínez, Carmen Zárate y Sara Yaneth Ramírez Trujillo.

Creación colectiva del grupo de jóvenes de la quinta edición de MUNDO QUINTA: una producción de Espacio Abierto Quinta de los Molinos dirigida por Cross Border.

Dirección, dramaturgia y puesta en escena: Belén de Santiago
Coreografía, movimiento escénico y puesta en escena: Ángel Perabá
Coordinación: Susana Rubio
Prácticas en arteducación: Cecilia Mansilla y Danilo NisiAyudantía de producción y de dirección: Sara Ramírez y Miranda López Castrejón
Iluminación y taller de diseño de luces: Fermín Blanco Yarnoz
Plástica escénica: Anna Tusell y Mundo Quinta
Imagen, vídeo y proyecciones: Javier Burgos
Asistencia audiovisuales y documental sonoro: Ares B. Fernández
Espacio sonoro y técnica: Edu Ruiz “Chini”
Asesoría en teatro de objetos: Mau Szkandera
Artistas invitadas: Mar Roldán y Lucía Miranda

Mudanzas incluye un poema del libro Eighteen de Alberto Ramos

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