Por Eva Llergo
Seis desconocidos se encuentran en una oficina de atención al ciudadano y, sin que exista ningún detonante claro, comienzan una batalla campal entre ellos. ¿De dónde nace tanta ira? Retrocedemos en el tiempo para presenciar a cada uno de los senderos que han conducido a ese momento de rabia, de ira… de aspereza total y absoluta.
Este es el argumento base de la segunda parte de la Trilogía sobre la Incertidumbre del colectivo Cía. del Sr. Smith, después de su celebrada If (La ligereza). A tenor de su argumento, Borde[r] podría haberse fraguado con el enfoque trágico de la película de 1993 Un día de furia de Joel Schumacher, pero afortunadamente estamos en España y la situación se codifica a través del humor, un humor negro, claro, pero nada plomizo.

Las situaciones expuestas podrían ser las de cualquier ciudadano y lo que subyace hace tácito que la explosión no viene de lo puntual (el bebé que no deja dormir, el novio que abandona, la multa injusta que llega) sino de la acumulación de estímulos negativos, del estrés, de la ansiedad, del individualismo, en resumen, de la inhumanidad a la que hemos llevado los procesos que nos deja seguir adelante, claro, pero nos arrebata nuestra esencia hasta volvernos locos, cargarnos de ira y explotar… explotar solo para, de la peor manera posible, encontrarse con el otro.
Los personajes, incluso a través de la parodia más grotesca, rezuman vulnerabilidad y ternura y entre los seis actores (Marta Pons, Luna Mayo, Tania Medina, Jorge Vidal, Iván Serrano y Asier Iturriaga) que los encarnan se nota la conexión, la compenetración del habitual trabajo en equipo. Se les ve disfrutar en escena, enérgicos y sublimes. Y transitan sin ninguna fisura de los momentos más esperpénticos a los más líricos con la naturalidad que solo podría tener la vida misma.

El montaje es absolutamente dinámico y muy, pero que muy, físico. Tanto que sus 100 minutos de duración se pasan, literalmente, en un suspiro. Tanto que a veces faltan ojos para mirar todo lo que está pasando a la vez sobre el escenario. El movimiento escénico, a menudo casi escultórico, transita desde la naturalidad a lo coreográfico pasando por momentos muy bellos de danza. Impresionantes los momentos Amazon o Mario Bros La dramaturgia de Pedro Casas propicia estos tránsitos de la comedia al lirismo que son la base de la profundidad reflexiva que alcanza Borde[r] en su conjunto. Los monólogos de los personajes están cargados de verdad y de poesía y los diálogos retratan situaciones de presión universales, vividas por todos, que colocan el posicionamiento empático del público completamente alineado con el de los personajes. Además, al público se le reserva un papel especial durante el montaje. La obra nos lleva al límite, a los límites, al borde del precipicio y nosotros, presionando un botón colocado a un lado de la escena, podemos parar la escena cuando ese límite esté rebasado o a punto de hacerlo desde nuestra perspectiva. Este distanciamiento trágico es muy efectista y potencia tanto la comedia, como la ternura o empatía porque observamos a los actores salir y entrar de sus personajes para pedirnos que apretemos el botón que están cansados o incluso redoloridos de interpretar esa escena.

Había bastantes jóvenes espectadores en el patio de butacas de la sala Cuarta Pared, doblando se de risa y, al mismo tiempo, sintiendo las sacudidas de Borde[r] en sus cerebros. No nos extraña en absoluto que se hayan sentido profundamente imantados por la propuesta. La compañía del Sr. Smith domina un lenguaje escénico muy ambivalente, fresco y profundo, y muy universal, el de narrar las miserias y grandezas que conviven dentro de nosotros y nos hacen capaces de lo mejor y lo peor.
Por Eva Llergo
FICHA ARTÍSTICA Y TÉCNICA
Vista el 4 de abril de 2026 en Sala Cuarta Pared
Autoría y dirección: Pedro Casas
Asistente a la dirección artística: Gala Martínez-Romero
Interpretación: Marta Pons, Luna Mayo, Tania Medina, Jorge Vidal, Iván Serrano y Asier Iturriaga
Diseño de iluminación: Pablo Garnacho
Diseño de escenografía: Álvaro Espinosa
Diseño de vestuario: Ana Corru
Coreografía: Jordi Vilaseca y Mario Sánchez Calvo
Fotografía: Ismael Moya Rueda
Diseño gráfico: Álvaro Espinosa
Duración: 100 minutos
A partir de 16 años
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