Por Sara Barquilla Guerrero
Numancia ha sido considerada la mejor tragedia del Siglo de Oro, a pesar de haber estado olvidada durante largas temporadas casi tanto como eclipsada por otras obras de Cervantes. Producida por los Teatros del Canal, José Luis Alonso de Santos versiona el clásico cervantino y dirige un elenco de una veintena de actores y actrices que se trasladan al siglo II a.C. para recrear un momento histórico: el asedio de Numancia por el ejército romano.

El escenario se presenta desnudo en una evidente apuesta por el texto cervantino, que es claro y sobrio, pero se halla cargado de emociones dada la situación extrema representada. Lo importante es escuchar las palabras que cruzan ambos bandos, las deliberaciones sobre qué estrategia seguir. De ahí que los únicos elementos que aparezcan en escena sirvan para crear espacios de encuentro e intercambio verbal, como la silla desde la que toma decisiones Escipión, el graderío donde se reúne el concejo de Numancia para determinar los siguientes movimientos o las torres desde las que dialogan las figuras alegóricas al final de las jornadas. Es una obra donde lo fundamental es la palabra: se decide la estrategia bélica, se proponen acuerdos de paz, etc. Para ello es necesario que haya escucha y, sobre todo, que la concentración esté en la palabra y ningún elemento despiste.

Sin embargo, se trata de una obra histórica, por lo que la recreación de la etapa se hace a partir de la caracterización de los personajes. Los soldados romanos, acompañados de banderolas con las iniciales SPQR (Senatus Populusque Romanus), visten con las prendas típicas del ejército, corazas y faldines, y portan cascos, lanzas o escudos. El bando numantino se presenta de forma más diversa, pero se trata de civiles precariamente armados, con pieles que recuerdan el frío soriano. Las mujeres llevan vestidos largos de diferentes colores y algunas tapan sus cabezas con una suerte de toca. La caracterización general es realista pero, sobre todo, logra una uniformidad dentro de la diversidad de color, sobre todo en las escenas de grupo, que conforman una fotografía muy bella del conjunto. Este es uno de los aciertos de Numancia: el poder de las escenas de grupo pues las composiciones coreográficas en movimiento o congeladas parecen querer fijar el recuerdo de la historia en la memoria.

Respecto a la versión del texto de Cervantes, se trata de una representación absolutamente fiel al mismo, que no introduce ningún elemento que lo modernice, como tampoco lo hace la caracterización o la puesta en escena. No debe leerse esto como una crítica, sino como un dato objetivo. Sí se utilizan algunos recursos escenográficos que refuerzan el texto, como la música y los sonidos, el juego de luces y sombras, el humo. También hay una voz en off que explica el contexto histórico o señala algunos datos sobre la situación del cerco a Numancia; esto no forma parte del texto de Cervantes, pero sirve para entender mejor la trama.

Como todos los clásicos, siempre hay que reflexionar sobre cuánto aporta a la actualidad y cómo ha envejecido el texto. Cervantes introduce en la obra una serie de rasgos patrióticos que hoy en día habría que poner a remojo, no fuera a ser que alguien se los tomara demasiado en serio. Es el peligro de recuperar los clásicos, que ciertos valores pueden ser interpretados de una manera errónea y Numancia nos sirve de ejemplo. Aunque pueda parecer que el pueblo numantino representa el espíritu español, un crítico literario señaló que Cervantes establecía un paralelismo entre los romanos y el imperio hispánico en decadencia a finales del siglo XVI. No obstante, como espectadora hago una lectura más amplia: una revalorización de los pueblos en resistencia que luchan contra el imperialismo tirano y colonialista.

Por otro lado, aunque en la Numancia de Cervantes el protagonismo sea masculino, las mujeres tienen un papel que la puesta en escena ha colocado en un lugar equivocado, optando quizá por una perspectiva tradicionalista. Creo que esas mujeres de Cervantes alzarían la voz con dignidad y fiereza y no con sumisión y ahogadas en llanto.

El pequeño espectador disfrutaría del espectáculo por partida doble. En primer lugar, se llevaría una lección de historia y una buena dosis de curiosidad por el hecho histórico representado; en segundo lugar, dada la claridad del texto cervantino y la sencillez de la puesta en escena, entendería fácilmente una obra del Siglo de Oro, lo que no siempre es posible dada la dificultad del teatro en verso. Por último, dada la importancia otorgada a la palabra en la puesta en escena, se pone en valor la necesidad de diálogo, de llegar a acuerdos, de ejercer la escucha porque, si no se hace, las consecuencias son desastrosas.
Por Sara Barquilla Guerrero
FICHA ARTÍSTICA Y TÉCNIC
Vista el domingo 14 de diciembre de 2025 en los Teatros del Canal.
Reparto:
Teógenes / Arturo Querejeta.
Escipión / Javier Lara.
Covino, voz en off / Jacobo Dicenta.
La Fama, madre con hijos / Pepa Pedroche.
España, numantina / Karmele Aranburu.
Marquino / Manuel Navarro.
Delegado del pueblo, hambre / Carlos Lorenzo.
Mario / Jesús Calvo.
Yugurta / David Soto Giganto.
Lira / Ania Hernández (Sara Mata en funciones escolares).
Morandro, soldado romano / Jimmy Castro.
Leandro, soldado romano / José Fernández.
La Guerra, numantina / Carmen del Valle.
Virino, numantina / Esther del Cura.
Muerto, río Duero, numantino / Carlos Manrique.
Servio, numantino / Pepe Sevilla.
Consejero, soldado escolta / Alberto Conde.
Soldado romano, numantino / Guillermo Calero.
Numantina / Esther Berzal.
Salmodia Cantada por Karmele Aranburu, Carmen del Valle, Ania Hernández, Esther del Cura y Esther Berzal.
Autor: Miguel de Cervantes.
Dirección y versión: José Luis Alonso de Santos.
Dirección adjunta: Pepa Pedroche.
Diseño de escenografía: Ricardo Sánchez Cuerda.
Diseño de iluminación: Juan Gómez- Cornejo ( AAI) y Ion Aníbal ( AAI).
Diseño vestuario: Elda Noriega ( AAPEE).
Música original: José R. Jiménez.
Ayudante de dirección: Lucía Bravo.
Auxiliar de dirección: Esther Berzal.
Ayudante de vestuario: Paula Fecker.
Espacio sonoro e ingeniero de sonido: Carlo González.
Realización de escenografía: Mambo decorados, Sfumato.
Vestuario: Peris Costumes.
Fotografías: MarcosGpunto.
Diseño gráfico: Eva Ramón.
Vídeo y teaser: Chicken Assemble Producciones.
Regidor: Marco Hernández/ Pablo Garrido.
Técnicos de iluminación: Carlos Barahona y Tomás Ezquerra.
Maquinista: Daniel Higuera.
Sastra: Isabel Turga/ Marta Teresa Turga.
Prensa y comunicación: María Díaz.
Prácticas producción: Irai Bosque, Alba Contreras, Lucía Tragacete.
Jefa de producción: Tanya Riesgo.
Dirección de producción: Carmen García y Graciela Huesca.
Producción ejecutiva y distribución: GG Producción Escénica.
Con el apoyo del Festival Hispanoamericano del Siglo de Oro- Clásicos en Alcalá.
Con la colaboración del Ayuntamiento de Madrid- Centro Cultural Eduardo Úrculo.
Una producción de la Comunidad de Madrid para Teatros del Canal.
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