Por Bruno García Tardón

 ¡Cuánto arte! Brillante el trabajo escénico que propone la Compañía L’Horta Teatre en Bola. Partiendo de unos pocos cubos en penumbra sobre el escenario, captan la atención desde el inicio. Y cuando nos referimos a inicio, es antes (incluso) de comenzar como tal, pues Pau Blanco ya nos saluda sobre el escenario cuando estamos entrando y tomando asiento. Apenas unos instantes después de que se apague la luz de sala, una misteriosa Glòria Román se introduce en uno de esos cubos y empezamos…

 Los pequeños espectadores y las pequeñas espectadoras, especialmente aquellas de más corta edad, se deleitarán con colores, formas, luces, movimiento, juego simbólico y el brillante trabajo de Román y Blanco. Difícil (siempre) el reto de captar la atención de los más pequeños, que consiguen sobradamente utilizando diferentes recursos sobre el escenario; los componentes de cuerpo, espacio y tiempo están perfectamente incardinados en el desarrollo de la obra.

 Hubo momentos en los que los adultos tuvimos que detener (literalmente) a los pequeños espectadores para mantener la necesaria distancia social, pues la propuesta sugería e invitaba a querer tocar, querer manipular, querer jugar, querer sentir… Los propios artistas confesaron que es, precisamente, lo que hacían antes de que la distancia social y las mascarillas aparecieran en nuestras vidas, por lo que, sin querer desmerecer el brillante trabajo que pudimos contemplar, me quedo con las ganas de volver a vivir esta experiencia en un momento posterior. Yo me lo apunto en la lista de tareas pendientes.

 Aún así, todos los elementos que aparecían en escena (algunos más efímeros que otros –intencionadamente no desvelaremos más…–) permitieron que disfrutásemos de una propuesta viva y con energía, durante los treinta minutos (aproximados) de función. Un tiempo más que adecuado para el público al que se dirige.

 Mis pequeños espectadores se fueron a casa hablando de los colores de las obras de Miró. No es este autor el que inspira la propuesta de la Compañía valenciana, pero si los cubos, aros, luces y bolas, entre otros elementos, consiguieron evocar a tan ilustre artista, considero que el trabajo ha de ser valorado como excelente. Sentirse parte de la creación de una obra de arte no resulta cuestión menor para un plan de domingo por la mañana. ¿Acaso importa sentirnos un Pájaro lunar o Algunos círculos?

 No podemos finalizar sin señalar que esta producción ha sido programada dentro del ciclo “Balbuceos”, que Teatro Tyl Tyl ha dispuesto para estas próximas semanas. Ciclo más que recomendado, como todas las propuestas que pueden verse en este emblemático, histórico y entrañable espacio.

Por Bruno García Tardón

DATOS TÉCNICOS:

Vista el domingo 21 de marzo de 2021 a las 12:30h en el Teatro Tyl Tyl (Navalcarnero, Madrid).

Autoría y dirección: Kika Garcelán

Intérpretes: Glòria Román y Pau Blanco

Escenografía: Los Reyes del Mambo

Vestuario: Joan Miquel Reig

Espacio sonoro: David Alarcón

Iluminación: Diego Sánchez

Diseño y fotografía: Pilixip y Amparo Navarro

Vídeo: Bocabadats Mèdia

Administración: Bea López

Ayudante producción: Jesús Navarrete

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