Por Eva Llergo

Desde que en 2020 el ciclo Rompiendo el cascarón de teatro para bebés tuviera su XIII y última edición, el mundo de las artes escénicas para la primerísima infancia (0-3) se había quedado huérfano en Madrid. Afortunadamente, la compañía de danza teatro La Clá y la Asociación el Garaje Teatro con la participación de la productora ES.ARTE puso en marcha el año pasado el festival Pies inquietos de artes escénicas para la primera infancia (0-6). Esta iniciativa privada, viene a ofrecer durante un mes al año una selección cuidada y de altísima calidad para ese sector de los espectadores que hasta hace poco ni se consideraban como tales. Este mes de abril, desde el día 6 al 28, podemos asistir a su segunda edición en diferentes puntos de la Comunidad, llena de sugerentes propuestas de danza y teatro para pequeños espectadores de 0 a 3 y sus familias.

Ayer viajamos en el tiempo hasta el siglo XVIII al entrar en el Real Coliseo Carlos III de El Escorial. Al traspasar la puerta, incluso parecía que podíamos apreciar el olor de las antiguas velas que iluminaban la gran lámpara central. Sobre el escenario, una mujer nos muestra un libro pop up sobre Venecia y, ante nuestros ojos, se despliega el puente de Rialto, que gracias a la magia de la luz y de las sombras, se magnifica proyectado en el centro. Y de pronto, ¡hale hop!, más magia aún. La escena se llena de personajes disfrazados con largas capas y enmascarados que transforman el espacio, hasta entonces, prácticamente vacío, en un bullicioso carnaval veneciano, mientras suena de fondo la música de Antonio Vivaldi. Es la propuesta con que la compañía 10&10 Narváez, Runde y Sanz nos sumerge en el universo musical de Antonio Vivaldi. A través de la música, el movimiento, la danza, las texturas, el color, la videoproyección, el humor y, sobre todo, el juego, es como el espectáculo Vivo, Vivaldi, consigue, precisamente, lo que su nombre propone: que nos volvamos por 50 minutos Vivaldi realizando a través de las estaciones (partiendo del invierno llegamos a la primavera) un viaje por su universo musical.

Aunque se haya tomado para la estructura del espectáculo las épocas del año, la selección musical de la compañía no se ciñe a Las cuatro estaciones sino que ha escogido diversas piezas, mucho más desconocidas pero igual de sugerentes, entre las 800 que Vivaldi compuso. Durante esos 12 meses ficticios en los que transcurre el espectáculo, los 8 bailarines y bailarinas se encuentran, se desencuentran, pasan frío y calor, se bañan, se pintan, y, en resumen, juegan, como niños y para los niños; esos pequeños espectadores de las más diversas edades que ayer les observaban desde el patio de butacas boquiabiertos y con ojitos encandilados. Y no es para menos, el espectáculo transita de sorpresa en sorpresa, desde los cambios de vistosos vestuarios que a menudo se crean delante de nuestros ojos, a las videoproyecciones que acompañan el paso de las estaciones, o la interacción con elementos que dan mucho juego como las telas o los papeles continuos que, en el espectáculo, son el lev motiv central.

Sin embargo, lo más hermoso de un espectáculo de danza son siempre los cuerpos de los bailarines y sus movimientos. Aquí, en gran número, como decimos y, además, con varias generaciones sobre las tablas y cuerpos diversos, lo cual es de agradecer para normalizar desde la primera infancia todos los tipos de belleza.

Vivo, Vivaldi, es un espectáculo que regala al oído y a la vista imágenes hermosísimas, no solo la de la música de Vivaldi o la de los cuerpos de los bailarines que siempre lo son, sino propiciadas por la cuidadísima iluminación, el vestuario y la interacción con los elementos. Es una manera maravillosa de acercar la belleza y la armonía a los pequeños espectadores y de enseñarles que para contar cosas no solo tenemos las palabras. Hay un lenguaje más primitivo y universal que, además, los niños conocen muy bien. El de nuestros cuerpos. Seguro que ellos disfrutaron ayer reconociendo su narrativa de manera espontánea y nosotros, los adultos, recordando que, a pesar de tenerlo mucho más olvidado, el cuerpo también nos sigue hablando.

Por Eva Llergo

 

DATOS TÉCNICOS:

Vista el 20 de abril de 2024 en Real Coliseo Carlos III de El Escorial (C/Floridablanca, 20) dentro de la II Edición del Festival Pies Inquietos

Música de Antonio Vivaldi (1678-1741)

Danza

Coproducción de Teatro Español y 10&10 Crea S.L., con la colaboración del Centro Coreográfico Canal

Dramaturgia, diseño del espacio escénico, vestuario y dirección: 10&10 Narváez, Runde, Sanz

Con: Alberto Almazán, Mónica Runde, Paula Castellano, Elisa Sanz, Beatríz Francos, José Luis Sendarrubias, Luis Carlos Cuevas, Gonzalo Simón, Inés Narváez, Irene Vázquez

Selección musical y diseño de video-scene: Mónica Runde

Diseño de iluminación: Bea FD

Realización de vestuario: ES

Duranción: 50 minutos

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