Por Eva Llergo

14.4 son los kilómetros que separan la costa de África de España. En teoría, deberían ser exactamente los mismos desde un continente que desde el otro, pero no es así. La distancia desde África es densamente superior, infinitamente inconmensurable. Un turista español invierte unos 90 minutos en cruzarla en ferry; a un africano sin recursos le cuesta meses o años y, si lo consigue, no hay ninguna garantía de que pueda permanecer allí. Esta distancia subjetiva es el punto de arranque de la nueva producción de Barco Pirata que reúne a tres hombres, tres artistas, Juan Diego Botto, Sergio Peris-Mencheta y Ahmed Younoussi y tiene el encanto añadido de estar basada en una promesa. Su contexto se remonta a 2009, cuando Peris-Mencheta participaba como actor en el cortometraje Metropolis Ferry (dirigido por Juan Gautier), inspirado, en parte en la vida de Ahmed Younoussi.  El actor principal no apareció en el set de rodaje y Younoussi acabó representando el papel y asombrando a todos con su talento innato para la actuación. Después de escuchar la historia de Ahmed, Peris-Mencheta le prometió que algún día propiciaría que se subiera a un escenario y pudiera contarla él mismo. Y ese momento llegó a finales de este junio cuando estrenaron Peris Mencheta como director, Younoussi como protagonista y Juan Diego Botto como dramaturgo, 14.4.

El montaje está basado estrechamente en la biografía de Younoussi, desde su infancia  llena de una educación muy a la  vieja usanza donde el máximo exponente de la autoridad es el cinturón paterno y la zapatilla de la madrastra, pasando por la vida en soledad en las calles de su pueblo, la huida a Tánger viviendo en la mendicidad y esnifando disolvente, los siete intentos por cruzar a España y, el colofón, donde la llegada a nuestro país, por fin, se hace realidad.

Sin embargo, el género autobiográfico no es el único que riega la propuesta. A ratos se adopta un estilo expositivo/didáctico, donde, con mucha sorna, paciencia, proyector de transparencias y puntero en mano, Younoussi contextualiza las barbaridades que Europa le ha infligido a África o nos desvela por qué para ser español (muy y mucho español) no hace falta haber nacido en España. Hay continuas analepsis y prolepsis en el hilo narrativo, muchas veces para desdramatizar y romper la tensión del fuerte y doloroso relato de la vida de Younoussi, y otras para generar contrastes chocantes entre su pasado (maltrato, soledad, huida, violencia, hambre) y su presente (Younoussi es ahora un actor reconocido con una vida, por fin, digna y acomodada aunque siga peleando con los designios de su profesión). A ratos se desdobla también en todos los amigos y personas que se fue encontrando en su odisea hasta España, habla en árabe y español, nos sumerge en esa realidad que viven tantos miles de personas que tratan desesperadamente de huir del hambre, de la pobreza y de la violencia. Y es que Younoussi nos cuenta su vida, pero en su voz resuena el timbre de miles de personas que todos los días sufren esa misma situación.

Como otros textos de Botto, 14.4 está lleno de militancia social por abrirnos los ojos, por concienciarnos para que no miremos a otro lado, para agitarnos para que queramos actuar y no soportar ni un minuto más la indignidad con la que algunos seres humanos se ven obligados a vivir sus vidas. A pesar de lo que pueda esperarse el espectador por la trama de la obra, el texto rezuma  humor y ternura y una profunda comprensión de la dimensión tragicómica de la vida. Younoussi sabe hacernos transitar por momentos realmente dolorosos con tanta cercanía y humanidad  que consigue que no podamos apartar los ojos ni cerrar los oídos.

La dirección de Peris Mencheta es ágil y enérgica, como ya nos tiene acostumbrados. No permite distensiones ni momentos de asueto, siempre hay un elemento simbólico que desentrañar o una intención subyacente a la que encontrarle correspondencia. Hay cierta economía de elementos en escena, pero estos se desdoblan para generar polivalencias. El escenario avanza y se transforma, como el protagonista, y la iluminación, las proyecciones y el espacio sonoro redondean emocionalmente tanto los objetivos como las palabras.

No había pequeños espectadores en la sala. Solo mis jóvenes espectadores de 16 y 13 y mi pequeña espectadora de 11. Sin embargo, los tres se quedaron encandilados desde un primero momento con la presencia de Younoussi, con su encanto y cercanía, con su magnetismo y su verdad; con una simpatía natural que solo se adquiere después de saber que, si no la desarrollas, te juegas literalmente la vida cada día. También con el ritmo del montaje, con la sorpresa constate que da el juego extra e intradiegético. Es cierto que la obra tiene momentos duros en su narrativa e impactantes en lo visual (sobre todo en las proyecciones de las mutilaciones infligidas a los nativos por orden Leopoldo II en el Congo Belga). Sin embargo, más allá de eso, es la vida en estado puro, una realidad que, no por mantener una distancia física y mental con la media europea, es menos real. Los pequeños y jóvenes espectadores deben conocerla; porque explica nuestra bonanza y como se ha construido, en parte, a costa de la miseria y el dolor de otros.

Creemos firmemente que 14.4 es una obra que todo el mundo debería contemplar. Porque es una ocasión única de escuchar de primera mano la historia de los migrantes. Solo así dejaremos de permitirnos poder mirar a otro lado.

Por Eva Llergo

 

DATOS TÉCNICOS:

Vista el 29 de junio de 2024 en Naves Español En Matadero (Sala Max Aub)

Dramaturgia Juan Diego Botto, Sergio Peris-Mencheta y Ahmed Younoussi

Dirección Sergio Peris-Mencheta

Con Ahmed Younoussi

Diseño de espacio escénico Alessio Meloni (AAPEE)

Diseño de iluminación Javier Ruiz de Alegría (AAPEE)

Diseño de vestuario Elda Noriega (AAPEE)

Diseño de videoescena Ezequiel Romero

Composición música original Joan Miquel Pérez

Diseño artístico Eva Ramón

Diseño de sonido Benigno Moreno

Dirección de producción y producción ejecutiva (Barco Pirata) Nuria – Cruz Moreno

Adjunto dirección de producción (Barco Pirata) Fabián Ojeda Villafuerte

Ayudante de dirección Óscar Martínez-Gil

Agradecimientos Teatro Auditorio Escorial, Rozalén, Ismael Guijarro y Diana Palazón

Una coproducción de Barco Pirata y Teatro Español

110 minutos

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