Por Eva Llergo

¿De cuántas maneras puede representar un cuerpo humano un árbol? A un adulto medio puede que se le ocurra por lo menos una (de pie, con los brazos extendidos). Un niño, sin duda, alcanzaría unos estándares de creatividad notablemente mayores (diez, tal vez veinte maneras de representa un árbol con el cuerpo). Los dos bailarines de la compañía francesa ACTA (Asociación de Creación Teatral y Audiovisual) nos han regalado esta tarde 45 mágicos minutos de corporalidad arbórea.

El espectáculo Del haya al ser (De l’hêtre à l’être, imposible traducir manteniendo la paranomasia presente en el original francés) revierte a movimientos humanos la germinación, el crecimiento y la apoteosis de los árboles. Los movimientos de los dos bailarines, a veces delicados, a veces enérgicos, nos van conduciendo simbólicamente desde un plano bajo, el más telúrico, de nacimiento, a uno medio, los esfuerzos por crecer y sobrevivir cuando aún el tronco es apenas una ramita,  hasta la fortaleza y el poderío del árbol maduro.

Los movimientos, a veces compenetrados a veces libres, y muchas veces basados en los presupuestos del contact improvisación, son completamente hipnóticos y no siempre necesariamente figurativos. A veces, sin embargo, es sencillo captar la simbología de manera clara aunque, al segundo siguiente, haya que admitir que, de habérsenos ocurrido esa manera de representar lo arbóreo, no habríamos tenido la destreza para ejecutarla. Lo cual implica que hay una creatividad mental y otra indudablemente física. Imaginamos solo lo que nos resulta factible, ¿pero qué manera es esa de soñar?

El espacio escénico es completamente limpio: un linóleo blanco y un ciclorama del mismo color, forma un ángulo recto por el que transita la danza. Sobre el ciclorama se van ejecutando diseños digitales en vivo a veces superpuestos sobre los cuerpos de los bailarines de tal manera que su piel acaba convertida en corteza. El espacio sonoro, a veces minimalista y poético, deja paso a otro rotundo y enérgico según el ciclo vital en el que nos encontremos. Se juega también con las sombras y con un sensor térmico proyectado que duplica el cuerpo de los bailarines y multiplica sus posibilidades.

La danza es impecable y hermosa de contemplar. Hipnótica como el batir de unas hojas por el viento. Sin embargo, y teniendo en cuenta que el espectáculo se plantea para pequeños espectadores de a partir de 6 años, consideramos que para fidelizar su atención completamente añadiríamos al espectáculo un poco más de sorpresa. La secuencias o movimientos, aunque muy bellos, exigen una paciencia en la contemplación que no siempre es común en los pequeños espectadores de estas edades (a no ser que estén muy entrenados en este tipo de espectáculos). Hay que decir que el patio de butacas de la sala Negra de los Teatros del Canal ha mantenido el silencio de forma casi sagrada, pero las pequeñas espectadoras de nuestro lado, sentían tanto interés por la danza como por el resto del público que la contemplaban y repartían su atención entre una y otros.

Con todo, Del haya al ser es un espectáculo para contemplar y reflexionar sobre la belleza y las posibilidades de expresión casi mágicas del cuerpo. Y también, por qué no, para dejarse mecer por las ramas de los árboles… aunque sean de carne y hueso.

Por Eva Llergo

FICHA ARTÍSTICA Y TÉCNICA

Vista el 29 de marzo de 2026 dentro del Festival Teatralia en la Sala Negra de los Teatros del Canal

Autoría y dirección: Laurent Dupont
Interpretación: Kostia Cerda, Jihun Kim
Diseño de vestuario: Nolwenn Caudan
Creación musical: François Vey
Creación digital: Loran Qui
Diseño de iluminación y de sonido: Christian Goulin
Producción: ACTA – Association de Création Théâtrale et Audiovisuelle, con el apoyo específico de la ciudad de Villiers-le-Bel, y de la ciudad de Villepinte

ACTA, compañía concertada por el Conseil départemental du Val d’Oise, la Ville de Villiers-le-Bel y subvencionada por la DRAC Île-de-France, en el marco de un convenio territorial; y por el Conseil régional d’Île-de-France, en el marco de un convenio de permanencia artística

Duración: 45 mintuos

A partir de 6 años

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