Por Eva Llergo

En cuanto uno se acerca al maravilloso mundo del teatro para la primerísima infancia (de 0 a 3 años) surge el nombre de Théâtre de la Guimbarde; compañía con 50 años de experiencia y pionera en la investigación y las producciones en las propuestas dirigidas a esta franja del público en Europa. Por eso, cuando leímos su nombre entre los seleccionados para aparecer en Teatralia XXVIII Festival  Internacional de Artes escénicas para todos los públicos no podíamos dejar pasar la ocasión de verles en vivo y en directo.

Tiébélé es una obra de teatro pero también es un concierto. Y no nos extraña que recibiera una mención especial del jurado en la Muestra de Canción y Música para Público Joven 2021, “Por la calidad del intercambio cultural, musical y estético”. Sobre el escenario dos actrices. Una muchacha que juega con agua y barro y que bien podría ser una de las habitantes de Tiébélé, un pequeño pueblo al sur de Burkina Faso, famoso por la belleza con la que están decoradas sus casas de adobe. El proceso de decoración configura un ritual en el que participa toda la comunidad y en el que las mujeres tienen un papel protagonista. A su lado, una muchacha de piel clara, una visitante, toca el n`goni, un instrumento autóctono. Juntas recrean el ritual de decoración del poblado; juntas pintan, cantan, manipulan agua, barro, pigmentos, brochas y barro, se manchan, nos manchan y, sobre todo, juegan. Y es que el juego es el eje básico sobre el que  suele sustentarse las propuestas de artes escénicas para primerísima infancia, puesto que es el modo en que los bebés contemplan el mundo y aprenden de él y con él.  

La ambientación escenográfica es breve, concisa y muy efectiva. No hace falta mucho cuando la música y las voces ya están construyendo perfectamente una atmósfera más tangible y  evocadora que toda la escenografía del mundo. Las dos actrices están dentro de un círculo que delimita el espacio a usar y que, suponemos, configura simbólicamente el perímetro de la casa de adobe a construir y decorar. Un par de cuencos con pigmentos y cinco “paredes” de cristal configuran el resto de la escenografía. La estructura del espectáculo es básicamente el ritual de decoración de esos cinco paneles, mientras que las actrices cantan y juegan. Los pequeños espectadores (varios grupos de niños de infantil de 3 años en campaña escolar con sus maestras) sostuvieron su atención de manera aparentemente mágica. No lo resulta cuando ya has presenciado varios espectáculos para bebés y comprendes que es una franja de edad que puede ser tan receptora de artes escénicas como cualquier otra; claro está, cuando las compañías has realizado su trabajo y han construido sobre las bases que embelesan a esas edades. Y entonces, sí, parece que se ha producido un hechizo cuando 40 niños de 3 años están en perfecto silencio y arrobados por el trabajo de estas dos maravillosas actrices. 

Pero ese encandilamiento está muy lejos de ser pasivo. Las mentes de los pequeños espectadores estaban trabajando activamente cuando rompieron a aplaudir al concluir la decoración del último panel. Habían comprendido la estructura: el espectáculo estaba basado en reproducir el ritual de los kassena. Pintado el quinto panel presente en el escenario, el ritual llevaba a su fin. Sin embargo, la compañía añadió una coda. Mientras las actrices interpretaban una última canción, se proyectaba un vídeo mapping sobre los paneles pintados añadiendo más y más detalles a la obra creada en directo por las actrices. Aquí los niños se levantaron y alguno de ellos comenzaron a bailar. Querían ser partícipes de la celebración del fin del ritual, pero las maestras les indicaron que se sentaran. Creemos que las actrices, con tantos años de experiencia con bebés a sus espaldas, habrían estado encantadas de que los niños participaran tan espontáneamente y con tanto acierto en el final del espectáculo, pero como adultos parecemos empeñados en acallar esta espontaneidad tan bien encauzada de los niños. Siempre preocupados por no prepararles lo suficiente para el “duro mundo adulto que les espera”. Quizás, habría estado bien, informar a las maestras acompañantes que los espectáculos para primerísima infancia suelen tener unas reglas diferentes a las de los espectáculos infantiles para otras edades o para adultos. Aquí se puede, y se debe, participar. 

Tiébélé es un canto a la naturalidad, al juego, a la poesía que esconde la vida en cada uno de sus rincones. Un espectáculo que parece invitarnos al lado más amable del mundo y recordarnos que hasta las empresas más difíciles se pueden parecer sencillísimas si se hacen con amor, con organicidad y con buena compañía.

Por Eva Llergo

 

DATOS:

Vista el 15 de marzo de 2024 en Espacio Abierto Quinta de los Molinos

Autoría y dirección: Gaëtane Reginster
Intérpretes: Bérénice de Clercq y Nadège Ouedraogo (en alternancia con Alex Lobo)
Diseño de escenografía: Laurence Jeanne Grofils
Diseño de vestuario: Elyse Galiano
Creación musical: Zouratié Koné
Diseño de iluminación y sonido: Vincent Stevens
Diseño gráfico: Mathieu Georis
Producción: Théâtre de la Guimbarde

Duración: 35 minutos

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