Por Eva Llergo

¿Es la adolescencia una metamorfosis? ¿Pasamos de gusano a mariposa o es al revés? O peor… ¿es el momento en que aún no somos ni gusano ni mariposa, con todo lo que entraña esta indefinición?

El Aedo Teatro firma la propuesta La metamorfosis de Gregor, destinada principalmente a jóvenes, donde tomando (solo como punto de partida) la novela La Metamorfosis de Franz Kafka, propone una relectura del clásico trasladado a la era hipermedia que disfrutan y sufren a partes iguales la generación Z.

Gregor (homenaje al Gregorio Samsa de Kafka), un adolescente de 16 años, se levanta una mañana y se encuentra su vida patas arriba y percibe, dolorosamente, más que nunca los peligros e inconvenientes de su “transformación” en adolescente. No se entiende con su madre ni con su hermana, no acaba de encajar con sus amigos, no tiene clara su identidad sexual y odia tener que ir todos los días a ese lugar inhóspito y amenazante que es el instituto… donde uno tiene que estar siempre fingiendo ser cool, molar y estar perfectamente (tarea complicada cuando uno, por dentro, se siente perdido, roto). Hasta aquí tenemos un retrato estandarizado de un adolescente random. Un prototipo con el que, seguro, la 99% de los adolescentes se pueden ver representados. Esto genera una empatía, un vínculo afectivo inmediato en ellos hacia la trama que les presenta el montaje de El Aedo.

Además, los jóvenes y no tan jóvenes espectadores que puedan visionar la obra, se encontrarán con el curioso papel de ser participantes también del devenir de las horas que pasamos con Gregor encerrados en su habitación, de las decisiones que tome, que le llegarán a hundirse más o a comenzar a salvarse. A través de las stories del Instagram de Gregor participamos de las encuestas que nos lanza desde su móvil y que marcarán decisiones aparentemente inocentes como si desayuna Cola Cao o cereales, o si se viste o no con ropa MLS; pero también de otras mucho más trascendentales sobre a qué amigo/conocido humilla en las redes sociales o si debe pedir ayuda a su hermana. De tal modo que cada día de representación La metaformosis de Gregor lleva al escenario una representación distinta (siempre con posibilidades cerradas ideadas por su autor Jesús Torres y ensayadas por el actor que da vida a Gregor; en nuestra ocasión Alejandro Reina) que permiten a los espectadores sentirse coautores y jugar con las posibilidades y responsabilidades de la creación escénica.

La metamorfosis de Gregor es un monólogo que, curiosamente, está plagado de interacciones con personajes externos. Las llamadas de teléfono, los whatsapp, los juegos en red con otros jugadores, las llamadas al videotelefonillo de la casa de Gregor, etc. generan un espacio externo cuajado de interacciones que provocan un dinamismo inusual en una obra de un solo actor. Todas estas interacciones son proyectadas en los biombos que delimitan el cuarto de Gregor, creando la ilusión de estar contemplando siempre de primera mano el móvil que el protagonista mantiene aferrado gran parte de la obra en su mano, como una extensión más de sí mismo; y convirtiéndonos, de algún modo, también a los espectadores en el propio Gregor. Algunas de estas interacciones son más reales y cálidas, como los intentos de su madre y sus amigos por sacarle de su ostracismo y negatividad, con torpeza pero con cariño, a través de sus mensajes o llamadas; otras más artificiales pero a la orden del día, como la interacción con la aplicación de “amiga virtual” S.A.R.A. por la que Gregor se siente tan escuchado pero que simbólicamente le va robando todo el espacio de su móvil hasta apoderarse completamente de él.

Mientras que las llamadas y mensajes van haciendo avanzar una trama escueta pero rotunda, observamos los pliegues de la “metaformosis” de Gregor. Es una víctima, pero también un verdugo, es inocente y responsable al mismo tiempo, se siente solo e incomprendido pero no escucha y no deja llegar hasta él a los que le quieren. Está perdido y cayendo en una espiral de negatividad que le hace cuestionarse el sentido de su propia vida (la obra cuenta con asesoramiento psicológico de los profesionales del Teléfono de la esperanza).

Estamos seguros de que los jóvenes espectadores se sentirán atrapados con el lenguaje familiar, con el horizonte de expectativas de Gregor, con el dibujo de su personalidad estereotipado y realista a partes iguales, con su furia, su tristeza y su incapacidad de entenderse, con el uso de la tecnología y con la posibilidad de participar en el obra a través de ella.

Pero, al mismo tiempo, es cierto que, a otros tipos de espectador (adultos o adolescentes con entrenamiento en el lenguaje teatral) pueden rechinarle algunos aspectos. Por ejemplo, la debilidad de la trama; el argumento es más bien una superposición de sucesos que no trabajan por una fuerza dramática común sino que funcionan de manera aislada para generar esa sensación de que la vida está arrollando a Gregor. En esta misma dirección, la falta de una trama sólida, hace que el mensaje final esté muy dirigido, casi instrumentalizado, y esto provoca generalmente un efecto contraproducente, más en los adolescentes. Lo cierto es que, en líneas generales, la percepción de que claramente se nos está intentando convencer de algo genera más rechazo o indiferencia hacia el tema en cuestión que si la obra nos lleva por terrenos indirectos a esa misma intención. Idéntica sensación puede causar el exceso de intensidad dramática, sin momentos de receso o alivio, tan patente que en algunos momentos (por mucho que represente situaciones reales) como producto artístico sofoca y genera cierto distanciamiento. Por último, el dibujo estereotipado del adolescente que, si bien, insistimos, genera las simpatías inmediatas de la mayoría de los jóvenes espectadores, no propone modelos de conducta y personalidad adolescentes alternativos, como sí existen en la realidad y como pensamos que sería necesario reivindicar también en la ficción para ampliar el horizonte de expectativas de los espectadores adolescentes, que pudieran reconocerse o imaginarse en esos otros modelos.

Con todo, La metaformosis de Gregor, es un producto que generará vínculos con los jóvenes y nuevos espectadores y les hará desarrollar una relación afectiva con el teatro y con las posibilidades de disfrute, reflexión, creación y vivencia que les ofrece.

Por Eva Llergo

 

DATOS TÉCNICOS:

Vista el 19 de marzo de 2023 en el Auditorio Pilar Bardem (Rivas)

Dramaturgia y dirección: Jesús Torres

Reparto: Diego Olivares/Alejandro Reina

Diseño de iluminación: Jesús Díaz Cortés

Videoescena: Elvira Zurita

Escenografía: Carlos Brayda

Composición musical: Alberto Reguilón

Coreografía: Mercé Grané

Producción técnica: Antonio Villar

Ayte dirección: Iván Flores

Ayte composición: Anto Martín

Gamificación: Giuseppe Potenza

Pedagogía: Susana Mercado

Fotografía: Moisés F. Acosta

Jefa de prensa: Raquel Berini

Producción: El Aedo

otras entradas recientes:

Quiero colapsar a tu lado, La Rueda Teatro Social

Quiero colapsar a tu lado, La Rueda Teatro Social

Por Sara Barquilla Guerrero ¿Cómo nos imaginamos el mundo dentro de unos años? ¿Somos capaces de visualizar un futuro posible en la actual situación de crisis ecosocial? ¿Sentimos ecoansiedad? La Rueda Teatro Social apuesta por darle espacio escénico a estos...

Vivo, Vivaldi de 10&10 Narváez, Runde y Sanz

Vivo, Vivaldi de 10&10 Narváez, Runde y Sanz

Por Eva Llergo Desde que en 2020 el ciclo Rompiendo el cascarón de teatro para bebés tuviera su XIII y última edición, el mundo de las artes escénicas para la primerísima infancia (0-3) se había quedado huérfano en Madrid. Afortunadamente, la compañía de danza teatro...