Por Irene Herráez

Los cuentos a veces se hacen realidad sobre el escenario para divertirnos, emocionarnos y hacernos bailar. Las aventuras del león vergonzoso es precisamente una de estas creaciones, un cuento traído al mundo físico en el que las y los pequeños espectadores entran en el universo de las marionetas y la música y no quieren salir de él. Y en el que nosotras, las adultas y adultos, disfrutamos no solo viendo su entusiasmo, sino también con la calidad vocal, musical, plástica y actoral del espectáculo. 

La compañía y grupo musical catalán El Pot Petit, que ya cuenta con más de doce años de experiencia, presenta una obra que es un viaje, un recorrido en el que un león que a veces es un poco vergonzoso sale disparado por los aires y aterriza en un lugar desconocido. Con la ayuda de los animales que va encontrándose por el camino (un tigre, un caballo, un gallo, una hormiga voladora…) entrará en contacto con las distintas emociones y conseguirá regresar a su sabana tras descubrir que la vergüenza se pasa y no es lo único que le define. Se trata de una historia muy sencilla, pero tratada con respeto, con humor y con sensibilidad. La compañía no busca la vanguardia ni una poeticidad subrayada, sino que ofrece un espectáculo para todo el mundo, estimulante y divertido (solté varias carcajadas durante los cincuenta minutos que dura la función).

Mercè y Ovidi, la actriz y el actor que dan vida a los personajes, pasan fantásticamente de su papel como narradores, en el cual mantienen una presencia viva y que conecta con el público, a la piel de los animales protagonistas. La voz, el cuerpo y la expresividad facial son excelentes, y no pierden de vista en ningún momento para quién están contando esa historia. Además, ambos son muy buenos cantantes. 

Las canciones, atractivas y con unas armonías cuidadas, amenizan y enriquecen mucho la obra (y te hacen salir con la melodía en la cabeza, que te acompaña el resto de la tarde). Sergi, el músico multiinstrumentista, aporta un elemento fundamental en la compañía El Pot Petit: la música en directo. Guitarra, xilófono, teclado, una especie de bandurria, flautilla, pedales de distorsión y la propia voz generan un universo sonoro muy rico y atractivo, fundamental en el espectáculo. El papel del instrumentista queda muy bien integrado en el mundo de la obra: no es un elemento externo que solo aporta música, sino que participa reaccionando a lo que sucede y como manipulador en algunos momentos (interpretando por ejemplo a la hormiga piloto). 

Los muñecos son adorables y generan mucha identificación a través de rasgos característicos (los ojazos abiertos del tigre me enamoraron), y están en armonía con el dispositivo escénico, que, como la atmósfera general de la pieza, es sencillo y colorido. La escenografía consiste en un montículo, como un gran tocón, con sendas montañas a cada lado y un panorama al fondo que va siendo iluminado con diferentes colores y que sirve como backstage para representar los viajes y que los artistas cambien de personaje. Todo está cuidado: la obra transmite un amor y un respeto por la profesión y por el público infantil que llega como un abrazo. 

Mi pequeño espectador, una personita de casi tres años y moto de policía en mano (que no soltó en toda la función), quedó prendado desde el primer momento. Sus ojos concentrados pasaban de los actores al músico y de él a las marionetas: no perdió detalle de nada. Delante de nosotras, una niña de más o menos su misma edad no paró de bailar en toda la función, con un entusiasmo contagioso. Y, al finalizar la obra, todas y todos pudimos llevarnos un recuerdo digital, pues los artistas se quedan para hacerse fotos con los peques que quieran acercarse y saludar al pequeño león. Si tenéis ocasión, no dudéis en pasaros para conocer a El Pot Petit: seguro que os divertirá. 

Por Irene Herráez

 

FICHA ARTÍSTICA Y TÉCNICA

 

Sala: Teatro Fernán Gómez. Centro Cultural de la Villa

Fechas: 7 y 8 de enero de 2023

Vista el 7 de enero de 2023

Edad recomendada: de 2 a 5 años

Duración: 50 min.

 

Autoría y dirección: Ruth García Ruiz y Helena Bagué Vilà

Dirección musical: Dani López Pradas

Escenografía y marionetas: Martí Doy

Titiriteros y cantantes: Mercè Munné Parera y Ovidi Llorente Saguer

Músico multiinstrumentista: Sergi Carbonell Vergés 

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