Por Eva Llergo

Si los cálculos no nos fallan, el espectáculo de magia y humor Oeste Mágico de la compañía Ana Tamariz lleva cinco temporadas sobre el escenario de la sala Galileo Galilei. Se dice pronto. Han pasado desde entonces varios presidentes de gobierno, un par de juegos olímpicos y hasta un virus pertinaz que no acaba de querer marcharse. Tantos y tantos cambios, pero la magia y el encanto del show siguen intactos. Quizás porque cuando algo se hace con tanta ilusión y cariño como talento, los años pasan completamente en balde; si acaso haciendo que las cosas mejoren, como sucede con los buenos vinos.

Esa fue nuestra impresión cuando ayer pudimos asistir al viaje hasta el Oeste mágico en primerísima fila, sentados toda la familia alrededor de una mesa, disfrutando nuestras bebidas y aperitivos. También esto le da otra dimensión al espectáculo y entusiasmó a nuestros pequeños espectadores, ¡se puede comer y beber durante el show! ¡y esto no es el cine! Un nuevo concepto para ellos que, a nosotros, sin embargo, nos trajo decenas de recuerdos de tantas tardes y noches en cafés como el Galileo, embelesados con la narración de un cuento o la música de un cantautor. ¡Qué tiempos aquellos! Pero no nos desviemos del foco… la magia del Oeste mágico. Que comienza desde que te sientas en su silla y mucho antes de que el camarero venga a tomarte nota. Cuando la troupe de “magos de cerca” de la escuela de Ana Tamariz se te acerca para, no solo amenizar con magia de cerca los tiempos de espera hasta que se “abra el telón”, sino para prolongar el espectáculo desde el minuto 0 en que pisas la sala Galileo.

Comienza el espectáculo sobre la escena con la simpatía y la presencia escénica del mago Manu Vera, que enseguida, nos tiene a todos en el bolsillo, pequeños y grandes espectadores, con sus trucos imposibles… imposibles porque imposible es decidir cuál es más mágico y sorprendente. ¿El de la bola de bolos? ¿la carta atada? ¿el pañuelo bailarín? ¿las botellas de zarzaparrilla que no paran de multiplicarse? Mi favorito: los aros chinos. Los clásicos nunca mueren, y menos cuando se ejecutan con tanta magia, destreza y poesía. Y, hablando de poesía, entre número y número nos amenizó el buhonero Mr. Flix (Mauro Coll) tratando de vendernos sus productos… en verso. Mención especial, por el entusiasmo que despertó en los pequeños espectadores merece el mago telonero, Kayto, que retó a los pequeños espectadores a tirarle un zapato… y contemplamos la más maravillosa lluvia de esta prenda de vestir registrada es España en el siglo XXI.

En resumen, Oeste mágico, es un espectáculo familiar maravilloso. Familiar porque va dirigido a todos los estratos de la familia, haciendo disfrutar y dejando boquiabiertos y clavados en la silla a niños y adultos; pero también porque está conducido y orquestador por una gran familia, la familia formada por la escuela de Ana Tamariz y sus alumnos. Y como familia, tiene esa calidez, esa humanidad de los productos pequeños y cuidados que destilan tanto amor por lo que hacen que es imposible no quedarte prendado de ellos como espectador. ¡Brindamos por el Oeste mágico! ¡brindamos por 5555 años más de magia con ellos!

Por Eva Llergo

 

DATOS TÉCNICOS:

Vista el 22 de enero de 2022 en Sara Galileo Galilei (C/Galilelo Galilei, 100)

Directora: Ana Tamariz.

Mago: Manu Vera

Presentador: Mauro Coll (Buhonero, Mister Flix)

Telonero mágico: Kayto

Guionistas del presentador: Marcos Más,Manuel Medina y Pablo Arranz (en verso y con humor)

Coreógrafo: Alberto Sánchez Diezma

Vestuario de Manu Vera: Sastrería Rafael Solís.

Vestuario de Ana Tamariz y las bailarinas: Corsets tocado y hundido.

Regidora: Ana Tamariz

Ayudante de Regiduría: Paix

Ayudante de escenario: Mario Diez

Técnico de sonido y luces:  Darío Fajardo y Carlos Galileo

Ayudante técnico de sonido y luces: Álvaro Rubio

Fotógrafo: David Burgueño

Diseño del cartel: Manu Vera

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