Por Irene Herráez

Libertad y chocolate. Son los dos conceptos que tomó Itziar Pascual, comisaria de este Vividero México, para seleccionar las obras que formarían parte del ciclo. «Porque vivir sin cualquiera de los dos es insufrible», y porque México nos ha enseñado mucho tanto de una como del otro. El olor a cacao, el calorcito de la taza disfrutada en un día de frío se podía sentir en la sala Hormigón de las Naves del Español en Matadero. La atmósfera de cuento, de cuento profundo y poético y de verdad, estaba presente para arroparnos durante un rato tanto a peques como a mayores, y entregarnos así una píldora de libertad y disfrute. 

Los textos elegidos, recomendados para diferentes franjas de edad (de los 4 a los 16 años), hablan de enfermedad, de amor, de dolor, de viaje, de cambio, de emigración, de violencia. Hablan de la vida, desde un lenguaje lleno de comicidad y evocaciones, pues, como dice Itziar Pascual, «unas veces nos salva el humor y otras, la poesía». El reto de este ciclo, y de cualquier lectura dramatizada, ha sido transmitir la potencia del texto escénico a través de un semimontado, en el cual las actrices y actores se apoyan en el libreto (leyendo en directo) para interpretar sus papeles. Pues bien, las directoras Cynthia Miranda y Cristina Silveira, junto al resto del equipo artístico, conformado enteramente por mujeres (Lúa Quiroga, Lola Barroso, Laura Ferrón, Irma Catalina, Elvira Ruiz y Olga Alamán) lo han conseguido. Con apenas un puñado de elementos (tres mesas alargadas, un par de micros, dos camas, una maleta…) y una iluminación, videoescena y espacio sonoro muy acertados, se han construido situaciones absolutamente evocadoras y dinámicas. Al fin y al cabo, una lectura dramatizada es poner a la vista del público «textos envueltos en la magia del espacio escénico», convirtiendo la esencia de cada obra en poesía visual. 

Las pequeñas espectadoras (incluyo también a los pequeños espectadores; usemos el lenguaje para traer cambio) han sido la mejor prueba del algodón: por lo que yo misma he observado y según Cynthia Miranda, las y los peques han tenido reacciones exactamente iguales que ante un montaje. No ha habido extrañamiento por el uso de los libretos en escena, pues el trabajo gestual y estético lo ha inundado todo. Tal vez somos más bien las adultas quienes vemos estas diferencias que al final, si el trabajo es verdaderamente artístico, no influyen demasiado. 

Ha sido una experiencia breve, con dos funciones de cada obra, pero intensa, bonita y llena de descubrimientos. En palabras de Itziar Pascual (citando a Sanchis Sinisterra), queda inaugurada la memoria de Vividero México. Ojalá sea el inicio de una tradición que dure muchos años con la misma calidad y el mismo calor. Allí estaremos.

Por Irene Herráez

 

DATOS TÉCNICOS:

Sala: Naves del Español en Matadero

Fechas: del 23 de octubre al 14 de noviembre de 2021

Lecturas dramatizadas de

  • Fortuna y la máquina de lluvia, de Eleonora Luna Reyes, dirigida por Cynthia Miranda
  • El niño de octubre, de Maribel Carrasco, dirigida por Cristina Silveira
  • Las arañas cumplen años, de Camila Villegas, dirigida por Cristina Silveira
  • Todos somos Braian, de Maribel Carrasco, dirigida por Cynthia Miranda

EQUIPO ARTÍSTICO

Comisaria: Itziar Pascual

Dirección de escena: Cynthia Miranda y Cristina Silveira

Diseño de espacio escénico: Lúa Quiroga 

Diseño de iluminación: Lola Barroso 

Diseño de vestuario: Laura Ferrón 

Diseño de espacio sonoro y composición: Irma Catalina 

Diseño de videoescena: Elvira Ruiz 

Ayte. de dirección: Olga Alamán

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