Sara Barquilla Guerrero
¿Realmente nos enamoramos de la persona más bella? ¿Es posible que el nivel económico influya en nuestra determinación? Según Lope de Vega, la belleza física o el dinero no pueden competir con una virtud fundamental para las personas: la discreción. No nos referimos a personas prudentes, que es la acepción más utilizada en la actualidad, sino a la sensatez, a la mesura, al ingenio, en definitiva, al saber estar, expresarse y a demostrar un razonamiento lógico.

La dama boba es una obra de Lope de Vega escrita en 1613. Cuatro siglos han pasado y llama la atención lo acertadas que son algunas sentencias y reflexiones filosóficas que se cuelan entre los avatares de la trama. La dama boba es una comedia muy divertida cuyo enredo se basa en un constante intento de encajar las piezas de un puzle que parece destinado a no resolverse, pues se desbaratan los planes de los personajes una y otra vez. Sin embargo, como buena comedia, el final consiste en la cordialidad absoluta, el acoplamiento de todas las piezas y, como no, el triunfo del amor.

Otavio tiene dos hijas: una muy discreta, Nise, con muy buen entendimimento, culta pero también soberbia y selectiva; otra muy boba, Finea, simple e inocente, con una clara limitación intelectual. Ante la preocupación por no encontrar pretendientes a la segunda, le multiplica la dote para compensar la falta de discreción. Laurencio bebe los vientos por Nise, pero su pobreza le lleva a cambiar de objetivo y poner los ojos en Finea, cuya simpleza le resulta tierna. Liseo viaja desde lejos para casarse con Finea, pero cuando se entera de su falta de discreción y comprueba que esa virtud le sobra a su hermana Nise, también cambia de opinión y se le declara. La resolución aparentemente es fácil, pero cuesta que todos los síes se coordinen temporalmente.

Lo más interesante de este argumento de enredo amoroso es la transformación que se produce en Finea gracias al amor. Cuando Laurencio empieza sus requiebros, Finea no entiende el lenguaje, ni el general ni el del amor; pero los tentáculos de este sentimiento van más allá de las palabras. El afecto y el cariño que demuestra Laurencio van permeando en Finea de tal forma que su entendimiento se abre, su mente se desembrutece y su capacidad de comprensión se hace plástica, se esponja hasta el punto de que se convierte en discreta. La lectura que hacemos de esta idea es clara: las relaciones positivas sacan la mejor parte de las personas, potencian sus virtudes y reducen sus defectos porque se aceptan.

Como suele suceder al abordar los clásicos, la dirección de la obra ha optado por la actualización para una mayor cercanía con el espectador del siglo XXI. Se introduce, por ejemplo, una frasecita en inglés, como guiño al espectador. Pero la actualización más evidente se hace con la música y el vestuario. Algunas partes de la obra se cantan y se acompañan de ritmos electrónicos, donde los personajes bailan a lo loco por la escena . El verso clásico aporta a la música un toque folclórico y la mezcla con música moderna concuerda con la apuesta de muchos grupos de folk actuales. Esos bailes desenfrenados hacen respirar la comedia y dan un descanso a la mente del espectador, que no puede descuidarse ni un segundo del texto en verso. En esas escenas, además, se pone un fondo fucsia y luces de discoteca que inciden en lo caótico del enredo que se está representando. Y hay que destacar que hay un músico en escena tocando en directo y actuando cuando corresponde. En cuanto al vestuario, se trata de una mezcla de antiguo y vintage y los colores conectan muy bien entre sí. Por último, la escenografía se basa en dos arcadas cuyos vanos se cubren con ligeras cortinillas; por ellas aparecen y desaparecen los personajes constantemente y tales entradas y salidas simbolizan las mudanzas que se producen en aras del amor.

El pequeño espectador estaba presente en la sala y demostró diferentes grados de interés. El teatro clásico suele resultar complicado porque el verso y el léxico alejan a la gente joven; sin embargo, el enredo siempre es divertido y, cuando se plantean rupturas con la lógica áurea, el espectador se regocija con el contraste. Este montaje apuesta por una gestualidad exagerada que provoca hilaridad en el público, sea cual sea su edad. Además, para el pequeño espectador joven, tan centrado en su apariencia exterior, le viene bien la apuesta lanzada por Lope: si la belleza no va acompañada de un mínimo de saber estar y saber decir, esta deja de ser determinante. Por tanto, bienvenidos los libros y la cultura.
Sara Barquilla Guerrero
FICHA TÉCNICA Y ARTÍSTICA
Vista el jueves 11 de junio de 2026 en los Teatros del Canal (Madrid).
Duración: 1 h 55 min (sin intermedio).
Texto: Lope de Vega.
Versión: Xus de la Cruz.
Dirección: Josep Maria Mestres.
Reparto: Joaquín Notario, Carolina Rubio, Silvana Navas, Carlos Serrano, Pablo Béjar, Markos Marín, Concha Delgado, Víctor de la Fuente y Alberto Granados.
Ayudante de dirección y coreografía: Andoni Larrabeiti.
Música original y espacio sonoro: Alberto Granados.
Asesora de verso: Pepa Pedroche.
Diseño de escenografía: Clara Notari.
Diseño de iluminación: Juanjo Llorens (AAIV).
Diseño de vestuario: Gabriela Salaverri.
Ayudante de escenografía: Juanjo González Ferrero (AAPEE).
Ayudante de vestuario: Paula Fecker.
Dibujante de escenografía: Francisco Bassi.
Estudiante en prácticas de iluminación: Ana Callaghan.
Diseño gráfico y fotografías: Javier Naval.
Vídeo: David González | 2VISUAL.
Dirección técnica: Ciru Cerdeiriña.
Producción ejecutiva: Beatrice Binotti.
Dirección de producción: Nadia Corral.
Distribución: ConTablas Distribución.
Una producción de Festival Hispanoamericano del Siglo de Oro de la Comunidad de Madrid. Clásicos en Alcalá, Ajedrez Eventos y Octubre.
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