Por Natasha Stefan García

Los cuentos maravillosos de la tradición oral cuentan con una carga simbólica inmensa, en la que se abordan temas que atañen no solo a cuestiones de interés para los infantes, sino a problemáticas presentes en la construcción del individuo adulto. Así, aspectos como la sexualidad, la muerte o la justicia no están alejados de estos relatos, por el contrario, forman parte intrínseca de ellos. 

Al igual que los cuentos, esta no es una función pensada en su origen para la infancia, pero sí resulta interesante para adolescentes, jóvenes y adultos que deseen explorar una peculiar amalgama de realidad y fantasía. De este modo, ¿Quién teme al lobo feroz? constituye una propuesta que bebe del mundo onírico y simbólico propio de los cuentos maravillosos y juega con todas estas cargas implícitas. El texto dramático profundiza en los arquetipos narrativos y de personaje del mundo de los cuentos para analizarlos y exponerlos ante el público en clave de humor, pero de forma aguda.

La obra se desarrolla en un espacio-tiempo de ambientación contemporánea en el que todos los personajes de cuento conviven y sus historias se entremezclan. La acción da comienzo al final de la historia de Caperucita Roja en la versión de los hermanos Grimm, cuando el cazador vence al lobo y rescata a Caperucita. Sin embargo, en este caso la abuelita ha sido brutalmente asesinada y nos encontramos en el posterior interrogatorio policial que lleva a cabo el inspector Grimm, donde todas las pruebas incriminan al “malvado lobo feroz”, que ya cuenta con antecedentes muy graves, con las siete cabritillas y los tres cerditos como sus últimas víctimas registradas. 

Así, el espectáculo se desarrolla en un contexto policial, con una temática propia de la novela negra en la que el espectador también intenta descubrir qué es lo que ha ocurrido y quién es el culpable a través de las declaraciones de los protagonistas. Sensación que se potencia con una puesta en escena minimalista, que logra jugar con los efectos de luz y sonido y  los elementos de atrezo necesarios para trasladarnos de forma ágil en el espacio-tiempo (con constantes analepsis y cambios de situación). Así, podremos transportarnos en un abrir y cerrar de ojos al calabozo de la policía, al bosque o a la casa de la abuelita según requiera el hilo de la historia. 

 

En este sentido, lo cómico es un pilar fundamental, que está presente durante toda la obra y con una tipología variada, que explora de forma orgánica desde el humor blanco, hasta el absurdo, el satírico o el negro en ocasiones. Además, la obra cuenta con varios momentos de improvisación, ruptura de la cuarta pared y de teatro parcialmente interactivo (que permite desarrollar ciertas dinámicas teatrales humorísticas con agilidad de forma puntual para acercarse más a la realidad de los asistentes, pero que no incomoda al público más tímido).  

Para lograr todo lo expuesto, resulta fundamental resaltar el brillante trabajo de los tres integrantes del elenco y del técnico de luces y sonido, que denotan un gran trabajo en la interiorización del texto, experiencia y profesionalidad, que les permite conectar con los asistentes de la sala y construir la mecánica dramática de forma controlada en consonancia con la edad y recepción que manifiesten para que no pierdan la risa ni el interés en ningún momento. 

Se consolida un espectáculo vivo, que juega no solo con los cuentos maravillosos, sino con el propio texto dramático, para que este pueda evolucionar, transformarse y transitar en cada función. De esta forma, el escrito adquiere una propiedad del cuento de tradición oral: la capacidad de versionarse y crear múltiples relatos. Después de todo, los cuentos maravillosos forman parte de nuestro imaginario colectivo y, en cierta forma, nos hacemos parcialmente dueños de ellos al contarlos, dejando también un poco de nosotros en cada historia. 

Por Natasha Stefan García

FICHA ARTÍSTICA Y TÉCNICA

Vista el viernes 8 de mayo en el Teatro OFF Latina (Madrid)

 

Compañía: Sin Rumbo Fijo Teatro

Dirección: Jorge Bódalo

Intérpretes: Rex de los Ríos · Laura Leal · Nacho Rodríguez · Alejo Lopategui

Autor- adaptación: Jorge Bódalo

Duración del espectáculo: 80 minutos

Edad recomendada: mayores de 12 años

 

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