Por Mencía Barroso Álvarez

 

El festival Teatralia, que este año celebra su 30 aniversario, vuelve a llenar nuestros teatros de propuestas escénicas de gran calidad llegadas de distintos rincones del mundo. Treinta obras que conforman una programación diversa, pensada para que grandes y pequeños espectadores encuentren su lugar. Tres décadas apostando por un arte cuidado, sensible y profundamente artístico, donde el teatro, la música y la danza dialogan para ir más allá del mero entretenimiento y ofrecernos experiencias que dejan huella.

Los sábados de teatro tienen algo de ritual necesario: son ese soplo de aire fresco, esa gota de agua cuando más se necesita. El pasado 21 de marzo, con esa ilusión intacta, me dirigí al Centro Cultural Pilar Miró, un espacio que destaca por la calidad de su programación. Allí me esperaba “NILU”, el espectáculo de Enric Romaguera, producido por Cia. Infinit, que ha recorrido durante este mes distintos escenarios madrileños como el Teatro Salón Cervantes o la Casa de la Cultura Carmen Conde.

“NILU” significa “agua” en el sur de la India. Y, sin embargo, allí el agua escasea. Desde esa paradoja nace este viaje escénico que habla de resiliencia, búsqueda y amistad, invitándonos a reflexionar sobre nuestra relación con este bien tan esencial como frágil. Una pieza que es pura poesía en movimiento: te seca la garganta y, al mismo tiempo, te riega el corazón.

La función comienza y, casi sin darnos cuenta, ya estamos dentro. Las luces se apagan mientras las butacas, llenas de pequeños espectadores inquietos, se transforman en un mar de expectación. Enric aparece entre el público con dos varillas metálicas, buscando agua mediante el método zahorí, una antigua práctica para localizar corrientes subterráneas. Desde ahí, el tránsito al escenario es natural, casi mágico. Coloca un pequeño bonsái sobre un handpan y da inicio a su búsqueda incansable.

A lo largo de la obra, esa búsqueda se convierte en el hilo conductor de un lenguaje escénico rico y sugerente. Entre arena que suena como agua, pero no lo es, el intérprete despliega recursos de circo, magia y teatro físico para construir un relato sin apenas palabras, donde cada gesto cuenta. Hay momentos de asombro y risa —gracias a los juegos de manos y la sorpresa— que conviven con otros de cierta angustia ante la ausencia de ese bien tan necesario. El cuerpo se convierte en poesía, dialogando con objetos como cubos, varillas o bolas, mientras se escuchan palabras en telugu, lengua clásica del sur de la India, que aportan una capa más de sensibilidad.

La propuesta combina con acierto disciplinas como los malabares, el funambulismo o el teatro de objetos, en una puesta en escena cuidada al detalle. La iluminación y el sonido acompañan con delicadeza, mientras los objetos, aparentemente simples, se transforman en las manos de Enric gracias a un trabajo corporal preciso y lleno de intención. Todo ello envuelto en un paisaje sonoro evocador, con reminiscencias indias y momentos de música en directo interpretados con handpan, que aportan una dimensión íntima y vibrante.

El mensaje llega claro, especialmente a los más pequeños espectadores: el agua es un tesoro escaso que debemos cuidar. Y lo hace sin moralizar, desde la emoción y la experiencia compartida. Al finalizar, los aplausos son largos y sinceros. Los niños y niñas, que han permanecido atentos durante los 45 minutos de función, se levantan de sus asientos para celebrar lo vivido.

Tras la función, nos acercamos a felicitar a Enric. Un pequeño espectador le abraza, y él, con una sonrisa cómplice, le dice: “Ahora ya no podéis ver la tele, solo podéis acudir al teatro”.

Y quizá, en esa frase, se condense también el espíritu de “NILU” : recordarnos la importancia de compartir, de emocionarnos juntos y de seguir buscando —como él— aquello que de verdad nos da vida.

 

Por Mencía Barroso Álvarez

FICHA ARTÍSTICA Y TÉCNICA

Autoría: Enric Romaguera y Nacho Diago
Dirección: Nacho Diago
Coreografía: Pepa Cases
Interpretación: Enric Romaguera
Diseño de escenografía: Jose Segura
Diseño de vestuario y atrezo: María Ceballos
Creación y dirección musical: David Alarcón
Diseño de iluminación y sonido: Cotu Peral
Diseño gráfico: Assad Kassab
Producción: Cia. Infinit

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