Por Sara Barquilla Guerrero

Con un título como Marta La Piadosa, el espectador parece a punto de adentrarse en el terreno de la beatería y la santidad, pero nada más lejos de la realidad. Tirso de Molina crea esta comedia con una protagonista femenina cuyos ardides e ingenios la conducen por los senderos más tortuosos pero necesarios para conseguir sus fines. Sí, los habéis adivinado: casarse con el hombre del que está enamorada y que además la corresponde. Teniendo en cuenta que la trama es propia del siglo XVII, el personaje tiene mucho de empoderamiento femenino: Marta coge las riendas de su vida y recoloca todos los elementos de su entorno para encontrar la vía libre y lograr la unión con su amado Felipe. No obstante, y a pesar de ese planteamiento liberador, la iniciativa de Marta va acompañada de engaños que poco tienen de feminismo, pues la sororidad brilla por su ausencia y es sustituida por la competitividad entre mujeres, un lastre que la literatura ha reforzado hasta la saciedad.

La compañía Teatro Defondo, que estrenó esta comedia en el Festival de Almagro de 2019, lleva a cabo una representación con mucho humor y desenvoltura. Los choques y caídas torpes se conjugan con el guiño al espectador, que sabe más que los propios personajes y observa desde fuera un enredo que se complica por momentos y promete final apoteósico. Al estilo del Siglo de Oro, los personajes dejan de ser reconocibles en cuanto se ponen un simple sombrero o cualquier outfit que se salga de su prototipo. El público se ríe de esa torpeza visual de los personajes, del engaño que se está consumando en sus propias narices. Por otro lado, se hace uso de distintos acentos (el cubano, el andaluz, el catalán) que le dan un toque muy divertido a las conversaciones, utilizando además elementos estereotípicos que generan aún más humor, por el contraste con una trama de la etapa barroca.

La escenografía da mucho juego. Se trata de cuatro estructuras en forma de prisma triangular cuyos tres lados representan espacios diferentes: la pared exterior de una vivienda, la interior y una zona ajardinada. De este modo, una breve rotación transforma el escenario absolutamente. Además, estas estructuras se abren y despliegan, a modo de biombo, y constituyen un nuevo espacio interior de la vivienda. Se crea la ilusión de dos estancias con una pared compartida que permite escuchar lo que ocurre al otro lado; de nuevo el espectador ve perfectamente la escena, pero no los personajes, que se desgañitan emocionalmente para resolver la cuestión.

El vestuario es sencillo pero suficientemente representativo: los hábitos piadosos de Marta y el supuesto mendicante, la apariencia de proscritos para el enamorado y su amigo fiel, el rancio abolengo del padre de Marta frente a la ostentación con toques exóticos del indiano, la capa opulenta de la propia Marta cuando saca su verdadera identidad, la de hija heredera, etc. La hermana Lucía no cambia tanto de vestuario por su papel secundario: no es coprotagonista como se podría pensar leyendo el argumento, sino uno de los obstáculos que Marta debe superar para conseguir su relación con Felipe, pues su hermana también aspira al amor del joven seductor.

La obra Marta La Piadosa de Teatro Defondo se enmarca en la programación de Veranos de la Villa, compartiendo espacios con múltiples actuaciones de teatro, danza, música y cine que tienen lugar durante los meses de verano en Madrid en distintos puntos de la ciudad. En este caso, hemos disfrutado del Claustro del Pozo del IES San Isidro, en pleno centro.

El pequeño espectador podría disfrutar perfectamente de esta comedia de Tirso de Molina, autor del barroco cuyos textos son bastante accesibles y poseen unas tramas muy dinámicas llenas de intríngulis fácilmente comprensibles. La actualización que hace Teatro Defondo del texto de Tirso, además de algunos guiños a la actualidad política, se canaliza en exprimir todas las posibilidades humorísticas de la obra; la confusión y el enredo que el dramaturgo barroco pone en bandeja, la compañía dirigida por Vanessa Martínez los transforma en un disparate muy entretenido que, como no podía ser de otra manera, termina en final feliz.

Por Sara Barquilla Guerrero

Por Sara Barquilla Guerrero

FICHA TÉCNICA Y ARTÍSTICA

Vista el 27 de julio en el claustro del IES San Isidro (Madrid) enmarcada en el programa de Veranos de la Villa 2025.

Reparto: Ángela Garman, Gustavo Galindo, Ainhoa G. Forcada, Pablo Huetos, Toni Ponce, Pedro Santos y David Díaz.

Versión y Dirección escénica: Vanessa Martínez.

Escenografía: Alessio Meloni.

Vestuario: Paloma de Alba.

Iluminación: Paco Ariza.

Música Andreas: Prittwitz.

Fotos y diseño: Javier Naval.

Producción y distribución: Pablo Huetos.

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