Por Mencía Barroso Álvarez 

El nabo gigante es una graciosa y tradicional historia rusa que se contaba a los niños para mostrar que la unión, hace la fuerza. Este cuento fue originalmente escrito por Alexis Tolstoi en el siglo XIX, escritor de destacadas obras como Anna Karenina o Guerra y Paz.

La compañía portuguesa Partículas Elementares ha decidido llevar a su terreno  y nunca mejor dicho, a una quinta portuguesa, esta vivaz historia sobre una familia de hortelanos y su gigantesco nabo. El domingo día 24 pude disfrutar de este teatro de marionetas tan ameno en Espacio abierto Quinta de los Molinos rodeada de pequeños espectadores.

 

Nos trasladamos a la campiña portuguesa, allí una familia tiene su casita y su huertecito, el cuál cuidan con mucho cariño y esmero diariamente. Acompañados y ayudados por un perro, un burro y un gallo. El gallo les despierta todas las mañanas con su ¡Quiquiriquí!; el perro les guía y acompaña; y el burro es de gran ayuda transportando en su lomo cosas pesadas. Todos colaboran en ese huertecito, todos menos un pequeño animal, el cual de vez en cuando se come una cebolla, un pequeño ratoncito de campo, que según el hortelano “no sirve para nada”.

 

Trás la época de siembra, todo lo plantado por el hortelano y su mujer enraíza y comienza a brotar. Durante el mes de recolección los hortelanos comienzan la recogida de sus hortalizas, llenan sus cestas de zanahorias, cebollas…pero  al ir a cosechar los nabos, se dieron una gran gran sorpresa, lo nunca visto ¡un nabo gigantesco! Tan grande, tan grande que necesitaron la ayuda de todos los habitantes de la finca para poder sacarlo de la tierra. Con la ayuda de todos, hasta del más pequeño, tirando todos a la vez consiguen coger el nabo y con esta hortaliza, preparan una gran sopa para cenar todos.

 

Esta familia aprendió que, aunque el burro era más grande y el perro más rápido, aquel pequeño ratón les sirvió de mucha ayuda, y sin su fuerza, ese nabo nunca hubiera sido cosechado. Este cuento nos enseña la importancia del trabajo en equipo, muchas veces necesitamos a los demás para conseguir las cosas, también el valor del esfuerzo y trabajo constante, como hacía el hortelano levantándose cada mañana a regar y cuidar el huerto. Además de la importancia de ser generosos y compartir lo que se tiene. 

La primavera llegó rebosante de flores y de la maravillosa programación de espacio abierto Quinta de los Molinos. Un mes de abril cargado de divertidas y lúdicas actividades para hacer en familia, desde actividades de bordado, danza, obras teatrales, talleres de apicultura, reinventar libros… os recomiendo visitar la página web del centro para que no os perdáis su amplia oferta cultural.  

O nabo gigante es un teatro de marionetas en portuñol, como nos confiesa Carlos Silva, al comenzar la obra.  Es decir, una mezcla entre castellano y portugués que todos los pequeños espectadores son capaces de entender sin saber este idioma. El nabo gigante tiene los ingredientes necesarios para mantener al público atento entre risas durante los 40 minutos que dura el espectáculo. Una pieza sencilla, en un entorno bucólico, que te traslada a la vida en el campo, el respeto al ritmo de la naturaleza y el trabajo con la tierra.  

Ternura, delicadeza y humor. Partículas elementales, compañía que ya hemos visto actuar en esta sala años anteriores, vuelve con una historia tradicional y nos atrapa a todos. Una puesta en escena preciosa y una decoración versátil que da vida a la obra, y a las pequeñas, o no tan pequeñas hortalizas, que crecen en el huerto. Como pequeña espectadora he salido encantada de esta obra y la recomiendo. Nos vemos en las diferentes salas de Espacio abierto Quinta de los Molinos durante este mes cargado de actividades. ¡Manos a la obra!

Por Mencía Barroso Álvarez 

 

DATOS TÉCNICOS:

Vista el 24 de abril de 2022 en Espacio Abierto Quinta de los Molinos (C. Juan Ignacio Luca de Tena, 20)

Texto original: Alexis Tolstoi

Adaptación: Nuno Clemente, Carlos Silva

Actor / Manipulador: Carlos Silva

Dirección: Leonor Bandeira

Marionetas y escenografia: Planeta Zorg

Foto: Paulo Colaço

Producción: Partículas Elementares

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