Por Aurora Macías

Una plaga de piojos, un grupo de alumnos buscando la libertad y el AMPA de un colegio son el escenario perfecto para que se desate el caos en el entorno escolar. En la obra podremos apreciar cómo un problema (una plaga de piojos) y su posible solución (una cuarentena en casa) hacen que todo un colegio se desmadre, y que cada uno haga lo posible por salvarse. Así, desde el humor y la ironía, podremos ver un claro reflejo de la sociedad y, más concretamente, en el entorno educativo.

La compañía Caramala representó la obra entre los días 2 y 5 de febrero del 2022 en el Teatro del Barrio, un lugar creado para representar la realidad de los ciudadanos. En él, se pretende transformar la forma en que la gente vive, y hacerlo desde la cultura. Es un lugar para los movimientos sociales, pero no para los partidos políticos. Así, era el lugar ideal para representar esta obra, que trata sobre la más cruda realidad que se vive en los colegios y familias.

La obra destaca por su gran sentido del humor y la ironía, que fácilmente te hacen sentirte representado con cada uno de los personajes. No obstante, tras todo el humor y la diversión, la historia te empuja a una profunda reflexión sobre cómo vivimos y cómo sobrevivimos; las formas de reaccionar de las distintas personas a los conflictos que suceden; y cómo ante un imprevisto, surge la necesidad de salvarse a uno mismo mucho antes que salvar al grupo.

 

Sin embargo, mientras los adultos se llevan el problema a lo personal y acaban discutiendo por cualquier cosa en vez de por solucionar el problema, los niños ven la necesidad de liberarse de todas aquellas medidas que los adultos imponen. Así es como los niños empiezan a luchar por su libertad, sobre todo la de expresión, mientras los adultos luchan por la suya, que nos solemos imponer unos a otros.

De este modo, Noemí Ruiz, Virginia Muñoz y Carmen Baquero, que interpretan al profesorado, a las alumnas y a las madres a la vez, representan una obra de forma entretenida y amena. Las actrices consiguen que cada personaje sea completamente diferente solo cambiando un par de detalles en el vestuario y en el registro, con gran facilidad y naturalidad. Realizan los cambios en apenas unos segundos y de forma divertida, por lo que no te da tiempo a desconectarte de la obra, al revés, te crea más curiosidad y hace la obra más divertida.

El escenario es una pieza clave en la obra, ya que nos muestra cómo con apenas unas sillas, un escritorio, unos percheros y una pizarra se puede obtener un resultado inmejorable si lo sabes usar bien. Las actrices solo tienen ese material y lo mueven en rápidos cambios para obtener los escenarios necesarios, tirando en ocasiones de imaginación para hacernos ver aquello que no está. Esto funciona también gracias a la iluminación, que nos ayuda a enfocarnos en aquello que se quiere destacar en cada momento.

También me gustaría destacar la similitud que la obra tiene con el momento histórico que nos ha tocado vivir con la pandemia de la Covid-19, ya que la idea fue desarrollada con anterioridad, pero se ajusta perfectamente al momento. Así, me parece que es doblemente recomendable, porque nos puede hacer darnos cuenta de la realidad desde otros ojos un poco más divertidos.

A fin de cuentas, la obra hace una propuesta absolutamente ingeniosa y perspicaz, en la que todo tiene una doble lectura y una reflexión más allá en un entorno cargado de simbolismo. En ella, podemos contemplar de una forma divertida, pero no sin importancia, las luchas de poder, la forma que a veces tiene el ser humano de ser egoísta cuando las cosas no van del todo bien y que en ocasiones los niños son los únicos cuerdos en los momentos en los que los adultos solo luchan por tener la razón.

DATOS TÉCNICOS:

Vista el 2 de febrero de 2022 en el Teatro de Barrio

Dirección y dramaturgia: Chiqui Carabante

Texto: Sergio Rubio, Chiqui Carabante, Noemí Ruiz, Virginia Muñoz y Carmen Baquero.

Reparto: Carmen Baquero, Virginia Muñoz y Noemí Ruiz

Producción: Caramala

Iluminación: Area Martínez Noguera, Eladio Cano

Vestuario: Caramala

Espacio escénico: Walter Arias

 

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