Por Sara Barquilla Guerrero

Dicen que el poeta que más ha cantado a la luna no pudo mirarla la noche en que lo mataron. Esa noche, la luna no salió; debía estar llorando en algún lugar recóndito del universo ante tal injusticia, ante tal crimen. Federico García Lorca fue uno de los muchos fusilados por el franquismo y, además, uno de los más de cien mil cuerpos que siguen desaparecidos en cunetas, barrancos y fosas comunes aún sin desenterrar. Sin embargo, Lorca sigue vivo. Su memoria, sus versos, los personajes de su teatro forman parte de un eterno presente. Y es que Lorca no puede morir.

Sergio Peris-Mencheta dirige a Juan Diego Botto, intérprete y autor de Una noche sin luna que es sin lugar a dudas una obra de arte, como bien rubrican las emociones que se gestan durante y al final de la representación. Se parte de los textos de Lorca, que son moldeados y acoplados en un marco escénico que dialoga con el poeta para traerlo de regreso a este siglo XXI. No es un recital al uso y tampoco una biografía. Sin embargo, las espectadoras salen del teatro con la emoción desbordada y la certeza de conocer un poquito más el alma lorquiana.

Una noche sin luna se estrenó en noviembre de 2020. Fue tal el éxito que durante tres años llenó salas de teatros de toda España y de Latinoamérica. Las que no conseguimos entradas entonces dimos un salto de alegría el verano pasado cuando se anunció la reposición de la obra en el Teatro Español. Esta primavera de 2026, otros casi 20.000 espectadores pueden disfrutar de un espectáculo que sobrecoge al auditorio y aúna todos los vítores y aplausos posibles al finalizar cada función. La interpretación de Juan Diego Botto es espectacular. Decir que emociona resulta insuficiente. Botto deja de serlo en el minuto cinco de la obra; su voz se hace más íntima, sus gestos se suavizan, su mirada se llena de vida, toda aquella que a Lorca le robaron una noche de agosto de 1936. Y todo el teatro se sumerge en un viaje temporal y poético repleto de imágenes, cargado de ternura. Pero no pensemos solo en el Lorca poeta, también miremos al autor comprometido, a la persona implicada en el momento político y social que le tocó vivir.

La escenografía es potentísima: desde la sencillez más pura hasta la complejidad rebosante de significados. Cada minuto de la representación permite conocer un poco más a Federico. De forma literal, el escenario se va abriendo paulatinamente; cada espacio descubierto es una grieta más por la que se destilan las emociones que surcaron la vida del poeta granadino. Las emociones que traslucen las palabras; las palabras que crean las situaciones; las situaciones que conllevan los hechos; los hechos desde la mirada de Lorca en cada uno de ellos.

Recomiendan la obra para el pequeño espectador a partir de los 12 años. Por nuestra parte, nos parece una oportunidad maravillosa para acercarse a Lorca y a la persona que fue; de forma magistral, la obra permite vivir con él algunas anécdotas que posiblemente marcaron su vida o lo llevaron al terrible final que todos conocemos y que el pequeño espectador va a incorporar a la memoria. La memoria. Hay que recordar y que el corazón vuelva a latir. Por Lorca, las veces que hagan falta.

Por Sara Barquilla Guerrero

FICHA ARTÍSTICA Y TÉCNICA

Vista el martes 19 de mayo de 2026 en el Teatro Español (Madrid).

Autoría e interpretación: Juan Diego Botto (inspirado en textos de Federico García Lorca).

Dirección: Sergio Peris-Mencheta.

Escenografía: Leticia Gañán y Curt Allen Wilmer con Estudio Dedos.

Vestuario: Elda Noriega.

Iluminación: Valentín Álvarez.

Atrezzo: Eva Ramón.

Música original: Alejandro Pelayo.

Espacio sonoro: Pablo Martín Jones.

Intérprete canción“Anda jaleo”: Rozalén.

Intérprete “Pequeño vals vienés (Take this waltz)”: Enrique Morente y Lagartija Nick.

Estudios de grabación: Estudio 1/Mac Producciones.

Teaser y documentación audiovisual: Bernardo Moll Otto.

Construcción: Pascualin Estructures y Scenik.

Transporte: Taicher.

Dirección y diseño de producción: Nur Levi.

Coordinación técnica, técnico de iluminación y sonido: Manuel Fuster.

Maquinista y utilero: Giovanni Colangelo.

Gerente-regidora: Melanie Pindado.

Ayudante de dirección: Xenia Reguant.

Producción: La Rota Producciones, Barco Pirata Producciones y Concha Busto Producción y Distribución.

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