Por Sara Barquilla Guerrero
En Alcalá de Henares dan la bienvenida al verano de una forma muy clásica con el Festival Hispanoamericano del Siglo de Oro. Clásicos en Alcalá. Este año 2025 se celebra la vigésimo cuarta edición del festival con 86 representaciones de 62 compañías, que presentan distintas disciplinas como teatro, circo, poesía, danza o títeres. Los y las artistas proceden de distintos países americanos, como México, Colombia, Argentina, Canadá y, también, de España. Se contempla una programación para todos los públicos y 25 espectáculos de calle que sacan las artes escénicas al exterior para contagiar ese sueño de los clásicos más allá del patio de butacas.

Nosotras acudimos a ver La estrella de Sevilla, una tragedia de Lope de Vega representada por la Compañía de Teatro Clásico de Sevilla bajo la dirección y adaptación de Alfonso Zurro. La representación tiene lugar en el patio de Santo Tomás de Villanueva de la Universidad de Alcalá de Henares o Universidad Cisneriana. Es todo un lujo ver representada una obra escrita en 1623 en un patio trazado alrededor de 1618. Sin embargo, el escenario está ubicado de tal manera que muchas localidades quedan esquinadas mientras que el espacio central está ocupado por un pozo. El uso de micrófonos solventa bastante las ubicaciones poco agradecidas del patio.

La estrella de Sevilla narra una historia del siglo XIII que tiene como protagonista al rey Sancho el Bravo. Este, en un viaje a Sevilla, se encapricha de la noble Estrella Tavera, hermana del regidor Busto Tavera, y trata por todos los medios de cortejarla. Esto supone abusar de su poder y obligar a otros personajes de la historia a realizar actos que no quieren y que les llevan a la absoluta infelicidad. Lope de Vega se inspiró en este hecho histórico de la Edad Media pero a su vez estaba apuntando al monarca de su tiempo, Felipe IV, y a su valido, el conde-duque de Olivares, cuyas corruptelas estaban en boca de sus coetáneos.
La tragedia está marcada por la acción egoísta e irresponsable del rey Sancho el Bravo, cuyos móviles e intereses mezquinos contrastan con el comportamiento ejemplar y absolutamente honesto de Busto Tavera, defensor del honor familiar y la nobleza de su origen. Es interesante ver una comedia áurea en la que el poderoso antagonista de la historia sea el monarca. Cuando este personaje tipo recae sobre un noble, siempre están las figuras de los reyes para restablecer el orden “natural” de esa sociedad. ¿Pero qué ocurre cuando es el mismo rey el que sobrepasa los límites marcados por el sistema social? Nadie puede enfrentarse al soberano, nadie puede cuestionarle, solo él puede aceptar su error y dar cuentas ante Dios en todo caso. Esto sucede en La estrella de Sevilla, el rey se disculpa (como hemos visto hacer a otros reyes en tiempos más próximos) y la vida sigue porque él no es castigado y el equilibrio inicial es imposible de restaurar. Aquí reside el carácter de la tragedia.

La puesta en escena por el Teatro Clásico de Sevilla está muy depurada y utiliza lo imprescindible para la representación. Esta apuesta conjuga perfectamente con el espacio que ofrece el patio de Santo Tomás de Villanueva, donde el escenario carece de foro o bambalinas, así que los actores, aunque fuera de escena, siempre están a la vista del público. La compañía utiliza una veintena de varas muy largas, de unos tres metros de longitud, que se van hincando en distintos puntos del tablado. Su disposición por el escenario conforma espacios reales, como la entrada a una casa o la sala de audiencias del rey, pero también espacios simbólicos como la jaula en la que algunos personajes quedan atrapados cuando tienen que tomar decisiones que van a determinar su existencia. Por otro lado, el vestuario es muy elegante y característico; los trajes con brocados presentan un color diferente para cada personaje.

Para reforzar el concepto de tragedia, se incorpora el coro, realizado por los personajes que no participan en la escena directamente, pero que anuncian la importancia del momento al espectador. Este no olvida que se trata de una representación porque así se presenta la obra inicialmente, buscando el favor del público, y cada actor presenta su personaje antes de pronunciar las palabras que le corresponden la primera vez.
El pequeño espectador puede disfrutar de una obra clásica en la que se evidencia el maniqueísmo de los valores del Siglo de Oro, aquellos negativos que generan sufrimiento y sus contrarios, llenos de legitimidad y dignidad, aunque no siempre triunfadores en la historia de la vida.
Por Sara Barquilla Guerrero
FICHA TÉCNICA Y ARTÍSTICA
Vista en el patio de Santo Tomás de Villanueva (Universidad cisneriana) el 28 de junio de 2025.
Festival Hispanoamericano del Siglo de Oro. Clásicos en Alcalá.
Elenco:
Estrella Tavera: Lorena Ávila Rey.
Don Sancho: Iñigo Núñez.
Busto Tavera: Santi Rivera.
Don Sancho Ortiz: Luis Alberto Domínguez.
Don Arias: Nacho Bravo.
Corifeo/ Alcalde: José Chaves.
Natilde: Alicia Moruno.
Dirección y adaptación: Alfonso Zurro.
Producción: Juan Motilla.
Ayudante de dirección: Verónica Rodríguez.
Escenografía y diseño de vestuario: Curt Allen Wilmer.
Diseño de iluminación: Florencio Ortiz.
Diseño de música: Jasio Velasco.
Equipo técnico: Tito Tenorio, Txitxo Olivera, Enrique Galera, Fernando Brea.
Maquillaje y peluquería: Manolo Cortés.
Fotografía: Luis Castilla.
Distribución: 16 Escalones Producciones / María Calvo y TCS.
Producción en gira: Ángeles Roquero.
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