Por Eva Llergo
“Nos gusta vivir así: somos adictos al consumo de capital muerto y extraemos placer de este proceso de fabricación de muerte”. Paul B. Preciado
Colapso es una propuesta de teatro comunitario y colectivo con 30 alumnas y alumnos de 1º de Bachillerato del Instituto Isaac Albéniz de Leganés. El Museo Reina Sofia, dentro de su programa “Una grieta”, realizó en 2022 una propuesta a Juan Ayala y Miguel Oyarzun, acostumbrados ya a conducir juntos producciones comunitarias, para dirigir a un grupo de adolescentes con el objetivo de crear una Trilogía de la Juventud; espectáculos basados en problemáticas actuales que comprometen el presente y el futuro de esta franja de edad. Dio como resultado Selfie (redes sociales y tecnología, 2022), Capital (sobre la economía y el capitalismo, 2023) y Colapso (ecología, 2024).

En Colapso asistimos una inextinguible fiesta adolescente con todos sus aderezos: abrazos, reencuentros, charlas y, como no, música y bailes. Todo destilando la energía y buen rollo que solo pueden sostenerse en esa etapa de la vida tan hermosa e incombustible como es la adolescencia. Algo, sin embargo, que hace más dramático el contraste con los mensajes que se proyectan simultáneamente sobre la pared sobre la deriva de destrucción natural a la que están sometiendo al planeta nuestros modos de vida. Poco a poco estos asépticos reclamos, que parecen no ser percibidos por los adolescentes pero que acongojan por su rotundidad a los espectadores, van calando en los personajes como fina lluvia hasta dejarlos empapados. Modifican, interfieren, incomodan. Les hacen ser conscientes de sus contradicciones, pero también de las del mundo adulto que les rodea y que pretende osadamente servirles de modelo de conducta. Así pues, se suceden las preguntas directas e indirectas: ¿Puedo seguir bailando mientras todo se derrumba a mi alrededor? ¿Hasta qué punto es nuestra responsabilidad el colapso al que estamos sometiendo a la naturaleza? ¿Somos, como dicen los adultos, los encargados de iniciar un cambio? ¿Puede servir de algo que yo modifique mis hábitos? ¿Cómo iniciar un cambio en conjunto?
La dramaturgia, tomando como punto de partida las improvisaciones de los propios estudiantes, es aparentemente sencilla. Sin embargo, va revelando sus capas a medida que los personajes van topándose con los interrogantes, generando un movimiento creciente en espiral: combinando los momentos de reflexión con el retorno obstinado a la fiesta. Metáfora clara de que nuestros momentos de pausa y catarsis suelen ser demasiado cortos y superficiales para ser significativos, para poder iniciar un a partir de ellos un cambio.

La propuesta tiene un tono descorazonador porque quiere servir de catarsis al mundo adulto que contempla a estos adolescentes que se preguntan, a su vez, qué tipo de futuro les aguarda; qué tipo de futuro les estamos construyendo con nuestros actos y modos de vida. No en vano, recibimos una reprimenda (muy merecida) en un momento de la obra cuyo tono no desvelaremos para no reducir su impacto en futuros espectadores.
El tono pesimista, sin embargo, se contrapone con el optimismo de los actores en el coloquio posterior. El montaje les ha llevado a pensamientos y sentimientos profundos donde ha nacido una auténtica convicción de que el cambio es posible, de que con acciones individuales podemos arrastrar también a otros y provocar un viraje, una parada en el ritmo desenfrenado de consumo de lo natural que llevamos haciendo los últimos 50 años.

La puesta en escena, como no podría ser de otro modo tratándose de adolescentes, tiene una energía y potencia incontenibles. Hay momentos bellísimos y momentos de un dramatismo que roza lo insoportable y se vuelve un auténtico revulsivo para el espectador. Atentos a la dolorosa escena final donde se destroza ante nuestros ojos el bosque de plantas vivas que se había construido al comienzo de la obra. Una metáfora directa y punzante del destrozo al que llevamos sometiendo a la naturaleza las últimas décadas.

Es una maravilla la perfecta combinación entre espontaneidad y profesionalidad que ostentan todos los jóvenes actores. Por su parte, los jóvenes espectadores que nos acompañaron se sintieron fuertemente interpelados por el contenido de la propuesta. Sintieron el aquí y el ahora y la perentoriedad de tomar decisiones, significarse y actuar. Colapso es una muestra palpable y evidente de la capacidad transformadora del teatro, entre los que lo hacen y entre los que lo contemplan.
Por Eva Llergo
FICHA TÉCNICA Y ARTÍSTICA
Vista 18 de mayo de 2025 en Sala Cuarta Pared (C/ Ercilla, 17)
Concepto y dirección:
Juan Ayala y Miguel Oyarzun
Movimiento:
Luz Arcas
Intérpretes:
Ariadna, Elisa, Ares C, Gonzalo, Adrián F, Erin, Fátima, Saray, María, Clara, Yurena, Claudia, Carlota, Angélica, Aitana, Ainhoa, Abril, Laia, Sander, Daniel, Iván, Mateo, Alex, Iria, Ares S, Rocío, Adrián S, Adriana, Natalia y Seif
Duración: 55 minutos
Espectáculo recomendado a partir de 11 años
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