Por Bruno García Tardón y Marta Larragueta Arribas

Dania Díaz subió al escenario proponiéndonos, con argumentos mágicos, que pudiésemos ver el mundo de color de rosa, anticipándonos lo que sucedería en los minutos posteriores. Ella como maestra de ceremonias, presentando a sus dos compañeros (David Díaz y Manu Vera –por orden de aparición en el escenario–), nos deleitó con diferentes juegos, entre ellos el que le hizo merecedora del “pase de oro” en el programa de televisión “Got Talent”.

El espectáculo fue de menos a más. Probablemente las numerosas butacas vacías, que inexplicablemente lo estaban con todo el papel vendido, no ayudaban a que la máquina carburase en los instantes iniciales, pues el goteo en la entrada del público impedía la tranquilidad necesaria en la sala y que el ambiente fuese el óptimo para disfrutar.

Sin embargo, y centrémonos en lo importante, los artistas demostraron serlo, incluso, en condiciones adversas. Sin que la pandemia ayudase, tampoco, a que el ambiente fuera el cálido que estábamos acostumbrados a vivir en este tipo de espectáculos (mascarillas, soluciones hidroalcohólicas o distancias de seguridad son tan necesarias como complejas para gestionar en un escenario), vivimos y disfrutamos un verdadero show de magia en el ciclo de magia “Nuevos Talentos”.

Como explicábamos al inicio, Dania Díaz presentó a cada uno de sus compañeros, creciéndose según transcurrían los minutos y ganándose al respetable. Le siguió David Díaz, otra cara televisiva (en este caso de “Pura Magia”) que también presentó juegos de mucha calidad.

Entre medias, en el bloque central de la actuación, otro mago que, desde luego, tiene mucho talento, muchísimo, pero nada de nuevo. Cualquier aficionado a la magia sabe que Manu Vera tiene un nombre y una excelente reputación en el panorama nacional de este bello arte, por el conocimiento que muestra de él (su saber sobre historia de la magia es de sobresaliente), por el respeto que demuestra en cada actuación y por la elegancia y finura de sus juegos, donde cada sutileza está estudiada y ayuda a creer en los imposibles, en soñar que estos suceden sobre el escenario. De hecho, en sus manos, incluso lo que no es magia, como las sombras chinescas, enamora a cualquiera. No nos cansaremos de destacar el trabajo de este artista quien, apoyado en algún momento de otro artista (Mauro Coll), hizo una propuesta tan brillante como cuidada. ¡Bravo!

Y en la recta final (Manu Vera fue el único artista cuya actuación fue en un solo bloque escénico), volvieron a subir Dania Díaz y David Díaz para cerrar con sendos números que hemos podido ver en televisión en los precitados programas. No por conocidos fueron menos emocionantes. Excelentes.

Espectáculo correctamente catalogado para todos los públicos, incluidos los pequeños espectadores que disfrutaron y fueron felices. De hecho, cabe destacar el interés de los artistas por hacer partícipes a los asistentes, tanto pequeños como adultos, pidiendo repetidamente voluntarios para colaborar en los diversos juegos que realizaban. Todo con las dificultades añadidas por las medidas de seguridad sanitarias; por lo que es de agradecer la búsqueda de esa cercanía tan necesaria y bonita en un espectáculo de magia. Sí hay que decir que la configuración de la sala no hizo que las condiciones de visibilidad fueran las óptimas para seguir todos los detalles. A pesar de todo, el elenco consiguió que nos mostrásemos entregados y saliésemos ilusionados en una fría y lluviosa mañana de diciembre.

 Por Bruno García Tardón y Marta Larragueta

DATOS TÉCNICOS:

Visto en el auditorio de la Casa del Lector (Madrid) el 19 de diciembre de 2020.

 

Más información en https://www.navidadmadrid.com

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